Hace exactamente 30 años, los Rolling Stones pisaron por primera vez un escenario argentino, marcando un antes y un después en la historia del rock nacional. Fue en 1995, cuando la legendaria banda británica ofreció cinco recitales en el Estadio River Plate, vendió más de 300 mil entradas y facturó 20 millones de dólares, cifras que reflejaron el descomunal impacto de su llegada al país.
La visita de los Stones no fue solo un evento musical, sino también un fenómeno cultural. Durante su estadía, se reunieron con el entonces presidente Carlos Menem y ocuparon las tapas de revistas y diarios, consolidándose como uno de los mayores espectáculos de la década. Los años 90′ fueron testigos de una oleada de artistas internacionales en Argentina, como Paul McCartney, Guns N’ Roses, Nirvana y Red Hot Chili Peppers, pero la llegada de los Stones tuvo un sello único.
El primer acercamiento de la banda al país había sido en 1992, cuando el guitarrista Keith Richards visitó Argentina como solista con su grupo The X-Pensive Winos, llenando el Estadio Vélez. Sin embargo, fue en 1995 cuando los Stones llegaron en su formación completa, promocionando su álbum “Voodoo Lounge”, que los devolvió a la cima del rock mundial.
El escenario, una imponente estructura de 28 metros de alto y 70 de largo, simulaba una cobra gigante iluminada por miles de luces, creando un espectáculo visual inolvidable. Los recitales, cargados de energía y clásicos como “Satisfaction” y “Paint It Black”, reunieron a más de 300 mil personas que vibraron al ritmo de la banda.
Mick Jagger, líder de los Stones, reflexionó sobre el impacto cultural de la banda en Argentina: “Durante la dictadura militar y la guerra de Malvinas, no podíamos tocar ahí. En nuestra ausencia surgió una suerte de culto, llamado ‘los Rollingas’, dedicado a los Stones”. Este fenómeno de fanatismo, que se mantiene vigente hasta hoy, fue clave para convertir aquellos recitales en un hito imborrable.


