Un inicio épico y un reencuentro esperado
Después de siete años de ausencia en el país, Shakira regresó a Argentina con un espectáculo que quedará en la memoria de sus fanáticos. La artista sorprendió desde el inicio, ingresando al escenario desde el Campo VIP, recorriendo el predio junto a un grupo de 100 seguidores antes de interpretar “La Fuerte”, su reciente colaboración con Bizarrap.
“Esperaba mucho estar aquí. No hay mejor encuentro que el de una loba con su manada”, expresó emocionada frente a un público que no dejó de corear sus canciones.
El repertorio estuvo compuesto por una combinación de grandes clásicos y nuevos éxitos. Entre las primeras canciones sonaron “Girl Like Me”, “Las de la intuición” y “Estoy aquí”, mientras la cantante derrochaba energía sobre el escenario.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con “Acróstico”, canción dedicada a sus hijos, donde se proyectaron imágenes de Milán y Sasha. La conexión con el público fue total cuando interpretó “Inevitable”, “Empire” y “Te felicito”.
Shakira no solo brilló con su voz, sino también con su increíble destreza en el baile. En “La Bicicleta”, los bailarines formaron un asiento humano para que simulara pedalear. La sensualidad se hizo presente en “La Tortura” y “Hips Don’t Lie”, donde aseguró: “Dicen que la mujer nació de la costilla de un hombre, pero el hombre nació de las caderas de una mujer y las caderas nunca, pero nunca mienten”.
El despliegue técnico del show fue impactante: 150 personas en su equipo, 10 bailarines, 2 fisioterapeutas, una pantalla de 49 metros de ancho por 9 metros de alto, y más de 93 toneladas de equipos de alta tecnología.
La colombiana dejó un mensaje de fuerza y resiliencia al interpretar “Monotonía”, “Addicted To You”, y “Loca”. Luego, con una presentación de pole dance, encendió el escenario con “Soltera”.
Hacia el final del show, Shakira proyectó en la pantalla “Los 10 mandamientos de las Lobas”, donde habló sobre la importancia del amor propio y la sororidad. El cierre llegó con una explosión de baile y energía al ritmo de “Loba” y “BZRP Music Sessions #53”, dejando a sus fans en un verdadero éxtasis.
“Qué noche mágica, Buenos Aires”, exclamó la artista, antes de despedirse con el icónico “Waka Waka”, la canción que la llevó a la cima de la música mundial. Sin dudas, una noche que reafirmó el vínculo inquebrantable entre Shakira y su público argentino.


