El Gobierno nacional tiene lista la medida que habilita cambios regulatorios para flexibilizar el otorgamiento de créditos en dólares a personas y empresas que no generan divisas, pero analiza demorar su implementación por diferencias internas y objeciones técnicas de último momento.
La iniciativa fue trabajada por los equipos del Ministerio de Economía y el Banco Central (BCRA), aunque en las últimas horas surgieron reparos vinculados al respaldo macroeconómico y a la capacidad del sistema financiero para absorber eventuales shocks externos.
Fuentes oficiales señalaron que el anuncio estaba previsto para los próximos días, pero quedó “en pausa” mientras se revisan aspectos estructurales del esquema.
Riesgo cambiario y niveles de mora
En la Casa Rosada advierten que la principal preocupación gira en torno al impacto de un movimiento abrupto del tipo de cambio, incluso dentro del actual sistema de flotación administrada.
Un salto del dólar podría encarecer las cuotas en pesos de quienes tomen créditos en moneda extranjera sin generar ingresos dolarizados, elevando los niveles de mora en el sistema financiero.
Desde el oficialismo subrayan que este tipo de riesgos no son exclusivos de la Argentina, pero reconocen que el debate interno se centra en si el Banco Central cuenta con margen suficiente para intervenir ante un escenario de tensión de solvencia o liquidez.
En varios despachos oficiales prefieren evitar la incorporación de un riesgo adicional vinculado a la expansión del crédito en moneda extranjera.
El antecedente de la crisis de 2001
La normativa vigente tiene su origen en la crisis financiera de 2001. El artículo 23 del Decreto 905/2002, luego incorporado al régimen financiero, estableció que los depósitos en moneda extranjera solo pueden destinarse a préstamos para prestatarios con ingresos vinculados directa o indirectamente al comercio exterior.
Ese “blindaje” buscó evitar el descalce de monedas, una de las principales causas de la vulnerabilidad bancaria en aquel período.
El nuevo esquema que analiza el Ejecutivo permitiría que los bancos otorguen créditos hipotecarios, prendarios y personales en dólares a individuos con ingresos en pesos, bajo criterios estrictos de evaluación crediticia.
En el Gobierno sostienen que la clave no es la moneda en la que se generan los ingresos, sino la capacidad real de pago del solicitante.
Sin cambios en la política cambiaria
Desde el oficialismo remarcan que la eventual medida no implicaría modificaciones en la política cambiaria ni una flexibilización adicional del régimen vigente.
Se mantendría el sistema de flotación entre bandas que se ajustan mensualmente en función de la inflación informada por el INDEC, así como el programa de acumulación de reservas que prevé compras por hasta US$10.000 millones en 2026.
La iniciativa se inscribe dentro de la estrategia oficial de “remonetización en dólares”, vinculada a la denominada Ley de Inocencia Fiscal, y a un modelo de intermediación financiera más restrictivo, con mayor respaldo de activos y menor apalancamiento.
Mientras tanto, el anuncio queda en suspenso. En un contexto de estabilización aún frágil, el Ejecutivo debate si avanzar ahora o esperar condiciones macroeconómicas más consolidadas.


