La Argentina comenzó la semana con un riesgo país de 519 puntos básicos, por encima de la barrera de los 500 que analistas y autoridades consideraban clave para mejorar el acceso a los mercados financieros y consolidar el programa económico oficial.
A pesar de un entorno financiero que combinó datos positivos —como la cancelación de un vencimiento de deuda y un contexto político con avances legislativos relevantes— el índice de riesgo que elabora JP Morgan se mantuvo en niveles elevados, lo que refleja cierto escepticismo entre inversores internacionales sobre las perspectivas económicas de corto plazo en el país.
En detalle, la semana se inició con el indicador en 519 puntos, a 37 unidades del piso de 482 que había alcanzado a fines de enero último, tras un descenso motivado por la confianza generada luego de la cancelación de un pago de deuda por US$4.500 millones y la baja en los precios de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, la referencia internacional para este indicador.
Ese retroceso se revirtió en las últimas ruedas, a pesar de que factores como la compra continua de reservas por parte del Banco Central y la absorción de pesos por parte del Tesoro Nacional habrían actuado en sentido bajista sobre el riesgo país. Además, la conclusión de una revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que habilitaría un desembolso adicional de US$1.000 millones no fue suficiente para sostener expectativas más optimistas.
También influyeron en el ánimo inversor variables externas —por ejemplo, el precio de los bonos soberanos de referencia internacional— y la percepción sobre cuestiones políticas internas, como la aprobación de reformas estructurales en el Congreso, que, si bien apuntan a fortalecer la competitividad, generan incertidumbre sobre su implementación efectiva en el corto plazo.
Para el Gobierno nacional, que busca reducir el riesgo país hacia torno de los 400 puntos básicos —umbral que facilitaría la emisión de deuda en moneda extranjera sin costos excesivos— este estancamiento por encima de los 500 representa un desafío clave en la estrategia económica 2026, especialmente de cara a vencimientos de deuda importantes más adelante en el año.
Contexto:
El riesgo país mide el diferencial que los inversores exigen por comprar bonos soberanos de países emergentes frente a los bonos del Tesoro de EE. UU., y es un termómetro de la confianza financiera internacional en la capacidad de un Estado para cumplir sus obligaciones. Aunque recientemente había perforado por debajo de los 500 puntos por primera vez en años, el índice volvió a subir en las últimas semanas, reflejando la volatilidad de las expectativas económicas argentinas.


