El juez de Garantía N°3, Marcos Flores Leyes, dictó 120 días de prisión preventiva para Carlos Fausto Barroso (31), alias “El Gordo Travolta”, imputado por el delito de homicidio doblemente calificado por la participación de dos o más personas y por el uso de arma de fuego, en perjuicio de Carlos Javier Moyano (47).
La resolución fue adoptada tras la audiencia de formulación de cargos solicitada por el fiscal de Instrucción N°3, Esteban Roche, quien consideró que existe peligro de fuga y riesgo de entorpecimiento de la investigación. Barroso será trasladado al Servicio Penitenciario Provincial mientras avanza la causa.
Durante la audiencia, el Ministerio Público Fiscal informó que aún restan medidas probatorias fundamentales, entre ellas ampliaciones testimoniales y pericias sobre celulares secuestrados en allanamientos realizados en los barrios 1° de Mayo, República y Quinto Centenario, en la zona oeste de San Luis.
El fiscal sostuvo que se trata de una investigación “delicada” en la que también se intenta identificar a otros posibles implicados en el hecho.
El defensor Guillermo Levingston rechazó la imputación y afirmó que no existen pruebas que acrediten la autoría de su defendido. Señaló que los registros de cámaras de seguridad no permiten identificar a los ocupantes del vehículo desde el cual se efectuaron los disparos.
También cuestionó la validez de declaraciones testimoniales tomadas por la Policía el día del hecho, al advertir inconsistencias entre dos versiones brindadas por una testigo. Según indicó, en una primera declaración la mujer habría identificado a Barroso como quien disparó, mientras que en una ampliación posterior afirmó que no pudo ver con claridad debido a los vidrios polarizados del vehículo.
El letrado además entregó un pendrive con supuestas declaraciones de nuevos testigos que, según su postura, no vinculan al imputado con el crimen. Sostuvo que Barroso “estaba durmiendo” al momento del hecho y que se acercó a la zona por curiosidad.
En relación con las pruebas técnicas, la defensa remarcó que el arma homicida no fue hallada y que el resultado del dermotest practicado tras la detención fue negativo.
Consultado posteriormente, el fiscal Roche confirmó que la prueba se realizó y explicó que el resultado pudo verse influido por el paso del tiempo transcurrido desde el hecho.
Durante la audiencia, Barroso declaró que la noche del crimen se encontraba descansando en su vivienda y que salió a la calle tras enterarse del “incidente”. Aseguró que colaboró en todo momento con la Policía y negó cualquier participación en el ataque.
La querella, representada por los abogados Marco Puertas Castillo y Martín Loayza Fernández, sostuvo que el imputado representa un riesgo procesal por su prontuario y por el temor que, según afirmaron, genera en vecinos del sector oeste de la ciudad.
En la audiencia también declaró Laura Eugenia Suárez, viuda de Moyano, quien manifestó sentir temor por su seguridad y la de sus hijos.
Mientras se desarrollaba la audiencia en el Poder Judicial de San Luis, familiares y allegados de la víctima se manifestaron en el exterior con carteles y bombos para exigir Justicia.
La causa continúa bajo investigación con nuevas medidas probatorias en curso y la búsqueda de otros sospechosos vinculados al homicidio.


