El esquema financiero involucra a Tourprodenter, designada por Claudio “Chiqui” Tapia
Una nueva documentación judicial reveló que la estructura financiera utilizada para administrar contratos internacionales de la Selección argentina operó también a través del PNC Bank en Estados Unidos. La cuenta, vinculada a Tourprodenter, movió más de USD 13,5 millones en menos de un año y giró USD 3,1 millones a cinco sociedades que posteriormente fueron disueltas.
La información surge de registros bancarios incorporados a investigaciones abiertas tanto en tribunales de Estados Unidos como en la Argentina, que analizan el destino de fondos vinculados a contratos comerciales internacionales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Una quinta entidad en el circuito financiero
Hasta ahora se habían identificado operaciones en Bank of America, Citibank, JP Morgan y Synovus. Sin embargo, la aparición del PNC Bank, con sede en Pittsburgh, amplía el mapa bancario utilizado para canalizar ingresos provenientes de patrocinadores internacionales.
La cuenta pertenecía a Tourprodenter, la empresa de Javier Faroni y Erica Gillette, designada por decisión de Claudio “Chiqui” Tapia como agente exclusivo para el cobro de contratos internacionales de la Selección argentina.
De acuerdo con los extractos analizados, por esa cuenta circularon USD 13.554.200,64 en menos de un año. El dinero ingresaba mediante transferencias de empresas asociadas a contratos globales —como Star Rights Limited, Cotti Coffee International Limited, Socios Technologies AG, Wise US, entre otras— y luego era redistribuido en lapsos breves, muchas veces dentro de las 24 a 72 horas.
Transferencias a sociedades luego disueltas
Del total operado, USD 3.171.800 fueron enviados a cinco sociedades: Soagu, Marmasch, Delker, Velpasalt y Mafer. Estas firmas ya habían aparecido como receptoras de fondos en otras cuentas vinculadas a la estructura investigada.
Tras la exposición pública del circuito financiero, varias de esas empresas fueron disueltas o dejaron de registrar actividad formal. La documentación societaria muestra que compartían características similares: domicilios repetidos, agentes registrales en común y titulares sin antecedentes empresariales acordes a operaciones millonarias.
Entre los casos mencionados en investigaciones periodísticas previas figuran:
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Soagu Services LLC, vinculada a un residente de Bariloche.
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Marmasch LLC, registrada a nombre de una empleada comercial.
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Delker, asociada a una estructura societaria con domicilio virtual en Florida.
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Velpasalt y Mafer Trading, también con titulares sin trayectoria comercial significativa.
La secuencia detectada se repite: ingresos de montos elevados desde contratos internacionales y fragmentación inmediata hacia múltiples destinatarios.
Una arquitectura fragmentada
Los registros muestran que la cuenta del PNC Bank funcionó como canal de paso y no de acumulación: los egresos prácticamente coinciden con los ingresos. Parte de los fondos provenía incluso de otras cuentas internas de la propia Tourprodenter, lo que dificulta reconstruir el origen primario de ciertos movimientos.
El esquema revela una arquitectura financiera interconectada y dispersa en al menos cinco entidades bancarias estadounidenses, lo que complejiza la trazabilidad integral del flujo.
El rol de Tourprodenter
La decisión de concentrar los contratos internacionales de la Selección argentina en Tourprodenter fue adoptada por la conducción de la AFA. La empresa administró la facturación global derivada del crecimiento comercial posterior al título mundial en Qatar 2022, cuando la figura de Lionel Messi potenció la marca del seleccionado.
Según documentación judicial, el volumen total administrado por la firma superaría los USD 260 millones, mientras que en los otros cuatro bancos previamente detectados se habrían movido cerca de USD 300 millones.
La investigación en curso busca determinar el alcance completo del circuito, la legalidad de los movimientos y el destino final de los fondos.
Pagos logísticos y operativos
Además de las transferencias a sociedades luego disueltas, la cuenta registró pagos a empresas vinculadas a logística, transporte y servicios corporativos internacionales, como compañías de aviación privada, proveedores de combustible y operadores de carga.
Este punto introduce un elemento adicional: parte de los fondos se destinó a gastos operativos verificables, mientras que otra porción significativa fue girada a estructuras societarias que desaparecieron tras el escándalo.
Una investigación en expansión
La aparición del PNC Bank como quinta entidad involucrada confirma que el esquema no fue circunstancial ni aislado. El patrón —ingresos concentrados, movimientos internos y fragmentación inmediata hacia múltiples destinatarios— se repite.
La Justicia estadounidense continúa analizando la documentación para determinar si existieron irregularidades o delitos financieros. En paralelo, la investigación en Argentina examina el rol de la conducción de la AFA y la estructura contractual que permitió centralizar los cobros internacionales en una sociedad privada.
El caso amplía el alcance de una trama que, según estimaciones preliminares, involucra cientos de millones de dólares vinculados a la explotación comercial de la Selección argentina.


