La situación política del Gobierno nacional sumó un nuevo foco de tensión en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuya continuidad comienza a ser cuestionada no solo por la oposición dura, sino también por sectores aliados que hasta ahora acompañaban la gestión de Javier Milei.
La preocupación crece dentro de la denominada oposición dialoguista, integrada por bloques parlamentarios y gobernadores que resultaron clave para la aprobación de leyes impulsadas por La Libertad Avanza. En ese espacio advierten que el conflicto impacta de lleno en la gobernabilidad y dificulta la construcción de consensos.
En las últimas horas, durante el AmCham Summit realizado en la Ciudad de Buenos Aires, dirigentes políticos cercanos al oficialismo manifestaron en privado una postura contundente: consideran que Adorni debería dar un paso al costado. La frase “tiene que renunciar” comenzó a repetirse en distintos sectores del Congreso, reflejando un malestar creciente.
Presión política y freno legislativo
El reclamo no se limita a una cuestión simbólica. Desde estos espacios plantean que, mientras Adorni continúe en su cargo, no habrá margen para avanzar con proyectos clave del oficialismo. Entre ellos, la nueva Ley de Salud Mental, la normativa sobre inviolabilidad de la propiedad privada y la reforma política.
Además, pidieron que el jefe de Gabinete no presente su informe de gestión previsto para el 29 de abril en el Congreso, en un intento por descomprimir la situación.
El desgaste político también genera un efecto colateral: varios dirigentes evitan mostrarse públicamente junto al funcionario, en un claro gesto de distanciamiento.
El PRO también marca distancia
Dentro del PRO, fuerza liderada por Mauricio Macri y habitual aliado parlamentario del oficialismo, el diagnóstico es similar. Referentes del espacio consideran que la salida de Adorni es inevitable y cuestionan la demora en tomar una decisión.
“Es obvio lo que tiene que suceder”, deslizó un dirigente del partido, en referencia a la necesidad de un recambio en la Jefatura de Gabinete.
No obstante, puertas adentro también reconocen que el Gobierno aún cuenta con margen político para reencauzar la situación. Señalan como fortalezas el respaldo social, cierta estabilidad macroeconómica y la fragmentación de la oposición.
Interna oficialista y comparación incómoda
En La Libertad Avanza el tema genera incomodidad. Aunque el entorno de Javier Milei y Karina Milei mantiene el respaldo a Adorni, comienzan a aparecer señales de desgaste interno.
Algunos sectores incluso trazan paralelismos con la figura de José Luis Espert, al sugerir que el funcionario podría convertirse en un factor de ruido constante dentro de la agenda política.
Mientras tanto, en el oficialismo admiten que el conflicto opaca otros temas que el Gobierno buscaba instalar, como el avance del juicio por YPF o indicadores sociales vinculados a la pobreza.
Un escenario abierto
Pese a la presión creciente, Manuel Adorni sostiene en su entorno que no evalúa renunciar. Sin embargo, el escenario político se vuelve cada vez más complejo y la falta de definiciones amenaza con profundizar la tensión entre el Gobierno y sus aliados.
El desenlace de este conflicto será clave para determinar no solo la estabilidad del gabinete, sino también la viabilidad de la agenda legislativa en el corto plazo.


