El Ministerio de Educación de San Luis informó que 34 estudiantes fueron sancionados con la pérdida del beneficio de las “Estampillas Escolares” luego de haber realizado amenazas que provocaron situaciones de miedo social en distintas instituciones educativas.
La medida se tomó a partir de un trabajo conjunto entre escuelas públicas y privadas, el Ministerio de Seguridad y el Ministerio Público Fiscal, en el marco de intervenciones articuladas para abordar este tipo de conductas.
Según se indicó oficialmente, las amenazas o intimidaciones públicas constituyen delitos, por lo que los casos fueron denunciados ante la Justicia penal. En este contexto, se advirtió además que los padres o responsables legales de los menores podrían enfrentar consecuencias en el ámbito contravencional, debido a los hechos cometidos por sus hijos.
Desde el Gobierno provincial remarcaron la importancia de la prevención y el acompañamiento familiar, recomendando a madres, padres y tutores dialogar con los jóvenes sobre el uso პასუხისმგable de la información, especialmente en entornos digitales, y las implicancias legales de este tipo de acciones.
Protocolos escolares y actuación rápida
Ante situaciones de este tipo, los equipos directivos aplican la Guía Única e Integral de Abordaje Rápido para la Salud Escolar (GUIARSE), una herramienta oficial que incluye más de 70 protocolos diseñados para intervenir de manera inmediata y resguardar la integridad de toda la comunidad educativa.
Por su parte, el Ministerio Público Fiscal continúa investigando otros episodios similares registrados en diferentes establecimientos de la provincia, en coordinación con las áreas de Educación y Seguridad.
Acciones de prevención y acompañamiento
En paralelo, la cartera educativa impulsa instancias de capacitación y contención a través de la Subdirección de Bienestar Escolar, con el objetivo de fortalecer la convivencia y promover entornos escolares seguros.
Estas acciones buscan no solo sancionar las conductas inapropiadas, sino también generar conciencia y prevenir nuevos hechos, en un contexto donde las amenazas —muchas veces difundidas por redes sociales— pueden escalar rápidamente y afectar a toda la comunidad.


