La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) emitió una alerta nacional tras denunciarse el robo de una cápsula que contiene cesio-137, un material radiactivo utilizado en procedimientos de medicina nuclear, en un centro médico de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.
Qué se sabe sobre el material robado
Según la información oficial, la cápsula desaparecida corresponde a una fuente de calibración de cesio-137, empleada para verificar el correcto funcionamiento de equipos médicos utilizados en diagnósticos y tratamientos especializados.
El material se encontraba almacenado dentro de un recipiente cilíndrico de plomo diseñado para aislar la radiación. La faltante fue detectada durante la tarde del martes, cuando personal del centro médico advirtió que la cápsula ya no se encontraba en el lugar donde había sido guardada días antes.
De acuerdo con la denuncia, la fuente había sido utilizada por última vez el pasado 12 de junio y permanecía dentro de una caja de plomo sin sistema de seguridad adicional.
Para qué se utiliza el cesio-137
El cesio-137 es un isótopo radiactivo artificial ampliamente utilizado en aplicaciones médicas e industriales. En este caso, la fuente robada era empleada para la calibración y control de calidad de equipamiento de medicina nuclear.
Este elemento emite radiación gamma y posee una vida media cercana a los 30 años, por lo que requiere estrictos protocolos de almacenamiento y manipulación.
Advierten que no debe ser manipulada
Las autoridades indicaron que, aunque el riesgo para la población es considerado bajo mientras el material permanezca dentro de su blindaje de plomo, la cápsula no debe ser abierta ni manipulada bajo ninguna circunstancia.
La ARN solicitó que cualquier persona que encuentre un objeto con estas características se aleje inmediatamente y se comunique con los organismos de emergencia correspondientes.
El antecedente que preocupa a los especialistas
El caso generó preocupación debido a antecedentes internacionales relacionados con el cesio-137. Uno de los más conocidos ocurrió en Goiânia, Brasil, en 1987, cuando una fuente radiactiva abandonada fue manipulada por civiles, provocando uno de los accidentes radiológicos más graves de la historia fuera de una instalación nuclear.
Ante la desaparición del material en Rosario, la Autoridad Regulatoria Nuclear activó los protocolos correspondientes y trabaja junto a las fuerzas de seguridad para localizar la cápsula y evitar cualquier riesgo para la población.


