Ucrania lanzó el mayor ataque sobre Moscú en dos años y volvió a bombardear una refinería clave

La ofensiva incluyó decenas de drones dirigidos contra infraestructura energética rusa. Es la segunda vez en una semana que una instalación petrolera cercana a Moscú resulta alcanzada.

Ucrania llevó a cabo el mayor ataque sobre Moscú en los últimos dos años al lanzar una ofensiva masiva con drones que impactó nuevamente una importante refinería de petróleo ubicada en las cercanías de la capital rusa.

Según informaron autoridades y medios internacionales, el ataque tuvo como principal objetivo infraestructura energética considerada estratégica para el abastecimiento y la logística militar de Rusia. La refinería alcanzada ya había sido atacada días atrás, lo que marca la segunda agresión sobre la misma instalación en menos de una semana.

Las defensas aéreas rusas aseguraron haber interceptado gran parte de los drones lanzados por las fuerzas ucranianas. Sin embargo, algunos lograron atravesar los sistemas de protección y provocar incendios y daños en instalaciones industriales.

Un golpe a la infraestructura energética rusa

Desde el inicio de la guerra, Ucrania ha incrementado progresivamente sus ataques contra depósitos de combustible, refinerías y centros logísticos ubicados dentro del territorio ruso. El objetivo es reducir la capacidad de abastecimiento y afectar la economía vinculada al esfuerzo bélico del Kremlin.

La refinería atacada forma parte de una red de instalaciones clave para el procesamiento de petróleo y la distribución de combustibles. Las autoridades rusas informaron que los equipos de emergencia trabajaron para controlar los focos de incendio y evaluar el alcance de los daños.

Escalada del conflicto

El nuevo ataque se produce en un contexto de creciente intensidad en el conflicto entre Rusia y Ucrania, que ya supera los cuatro años de enfrentamientos. Durante los últimos meses, ambas partes han incrementado el uso de drones de largo alcance para atacar objetivos estratégicos lejos de las líneas de combate.

Mientras tanto, el gobierno ruso denunció la ofensiva como un acto de terrorismo contra infraestructura civil, mientras que desde Kiev sostienen que las instalaciones energéticas utilizadas para sostener el aparato militar son objetivos legítimos dentro de la guerra.

Crece la preocupación internacional

La nueva escalada genera preocupación en la comunidad internacional debido al riesgo de una ampliación del conflicto y a las posibles consecuencias sobre los mercados energéticos globales.

Analistas internacionales señalan que los ataques contra refinerías y centros de producción de combustible pueden impactar en la oferta energética y aumentar la volatilidad de los precios del petróleo, especialmente si continúan los bombardeos sobre infraestructura crítica.