Venezuela atraviesa una de las peores tragedias de su historia reciente. A una semana de los devastadores terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurridos el 24 de junio, los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros con la esperanza de encontrar sobrevivientes, aunque las probabilidades disminuyen con el paso de las horas.
El balance oficial asciende a 1.943 muertos y 10.571 heridos, mientras que la ONU estima que alrededor de 50.000 personas permanecen desaparecidas. La emergencia también deja miles de familias sin hogar y un escenario de creciente vulnerabilidad en las regiones más afectadas, especialmente en La Guaira, donde se registraron los mayores daños.
Continúan los rescates en condiciones extremas
Las tareas de búsqueda siguen concentradas en edificios colapsados y zonas donde aún podrían encontrarse personas con vida. En las últimas horas, un niño de tres años fue rescatado tras permanecer casi seis días bajo los escombros, un hallazgo que renovó la esperanza de los rescatistas y familiares. Sin embargo, especialistas advierten que cada hora reduce las posibilidades de nuevos rescates exitosos.
Más de 2.000 rescatistas internacionales, junto con unos 160 perros especializados, participan en los operativos enviados por 27 países, entre ellos Argentina, que desplegó brigadistas y equipos especializados para colaborar en las tareas humanitarias.
La ONU alerta por una crisis humanitaria cada vez más grave
Mientras continúan las labores de rescate, los organismos internacionales advierten que la emergencia ya superó la fase inicial y se convirtió en una crisis humanitaria de gran magnitud.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) lanzó un pedido urgente de 50 millones de dólares para asistir durante los próximos tres meses a unas 500.000 personas, aunque reconoció que esa cifra será insuficiente frente a la dimensión del desastre.
Las agencias de Naciones Unidas alertaron sobre la escasez generalizada de alimentos, agua potable, refugios y servicios básicos, además del riesgo de brotes de enfermedades debido al colapso del sistema sanitario y la saturación de hospitales.
Daños materiales millonarios
Los terremotos provocaron una destrucción masiva de viviendas, edificios públicos e infraestructura crítica. Estimaciones preliminares basadas en imágenes satelitales indican que cerca de 58.000 edificios habrían sufrido daños o colapsado, una cifra muy superior a los primeros balances oficiales.
La reconstrucción demandará una inversión multimillonaria y un esfuerzo sostenido de la comunidad internacional, mientras miles de personas permanecen alojadas en refugios temporales o a la intemperie.


