Había una vez: el inolvidable desfile del 9 de Julio que hacía latir el corazón de Villa Mercedes

Durante décadas, el tradicional Desfile Cívico Militar convirtió a Villa Mercedes en el epicentro de los festejos patrios de San Luis. Un recuerdo que permanece vivo en la memoria de miles de vecinos.

Los años cambian, las ciudades evolucionan y las costumbres se transforman. Sin embargo, para muchos mercedinos todavía resulta imposible hablar del 9 de Julio sin que aparezca una inevitable sensación de nostalgia.

Porque hubo una época en la que Villa Mercedes era el centro de todas las miradas de la provincia de San Luis. Miles de personas llegaban desde distintas localidades para presenciar un desfile que trascendía lo protocolar y se convertía en una verdadera fiesta popular.

Desde muy temprano, las familias comenzaban a ocupar cada espacio disponible sobre la Avenida Mitre. No importaban las bajas temperaturas ni el viento del invierno. El premio era compartir una mañana cargada de emoción, identidad y orgullo nacional.

El desfile era mucho más que una sucesión de delegaciones.

Pasaban las escuelas de todos los niveles, las instituciones educativas, los clubes deportivos, las academias, las organizaciones sociales, agrupaciones tradicionalistas, fuerzas de seguridad, Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y delegaciones llegadas desde distintos puntos de la provincia.

Cada institución encontraba en ese recorrido una oportunidad para mostrar su trabajo, mientras el público respondía con aplausos que parecían no terminar nunca.

Uno de los momentos más esperados llegaba hacia el cierre.

La aparición de la delegación de la V Brigada Aérea, con asiento en Villa Reynolds, despertaba una emoción especial. Pero el instante inolvidable ocurría cuando, justo al pasar frente al palco oficial, una escuadrilla de aviones realizaba un vuelo rasante sobre la avenida.

El rugido de las turbinas hacía vibrar el pecho de quienes estaban presentes. Los niños levantaban la vista al cielo con asombro, los adultos aplaudían y muchos no podían evitar emocionarse. Era el broche de oro de una celebración que quedaba grabada para siempre en la memoria colectiva.

En distintas ediciones también participaron los históricos Granaderos a Caballo, representantes de otras provincias y numerosas agrupaciones gauchas que aportaban el color de la tradición argentina.

El paso de los móviles de Bomberos y Defensa Civil, con sus nuevos vehículos y equipamientos, era otro de los momentos más esperados por el público, especialmente por los más chicos.

Era común encontrarse con familiares, vecinos, compañeros de escuela o amigos de toda la vida. Casi todos llevaban una escarapela prendida en el pecho, una bandera celeste y blanca en la mano o simplemente las ganas de compartir una mañana distinta.

No había redes sociales, ni celulares registrando cada instante. Había abrazos, conversaciones, aplausos y recuerdos que se guardaban para siempre.

Quizás el verdadero valor de aquellos desfiles no estaba únicamente en el paso de las delegaciones o en el espectáculo aéreo.

Con el paso de los años, los actos oficiales por el Día de la Independencia continúan formando parte del calendario de Villa Mercedes. Cada 9 de Julio, las instituciones vuelven a reunirse para homenajear una de las fechas más importantes de la historia argentina y mantener viva la tradición.

Sin embargo, para muchos el espíritu de aquellas jornadas parece haber cambiado. Las celebraciones siguen existiendo, pero ya no tienen la magnitud ni la expectativa que despertaban décadas atrás, cuando la ciudad se convertía en el centro de los festejos patrios de toda la provincia.

Quizás uno de los recuerdos más imborrables sea el de los aviones de la V Brigada Aérea atravesando el cielo mercedino. Los legendarios A-4B, A-4C y posteriormente los A-4AR Fightinghawk marcaban con el rugido de sus motores el instante más esperado del desfile. El vuelo rasante sobre la Avenida Mitre, sincronizado con el paso de los efectivos frente al palco oficial, provocaba una mezcla de asombro, orgullo y emoción difícil de describir. Era un sonido que hacía vibrar el pecho antes que los oídos y que, para toda una generación, quedó asociado para siempre al 9 de Julio.

Hoy ese momento pertenece a la memoria. El silencio del cielo durante los actos recuerda que el tiempo también transformó esa tradición. Ya no volveremos a escuchar el paso de aquellos aviones que hicieron historia, y quizá por eso la nostalgia aparece inevitablemente cada vez que llega esta fecha.

Más allá de los cambios, la celebración sigue convocando a vecinos e instituciones para rendir homenaje a la independencia argentina. Pero quienes vivieron aquellos desfiles multitudinarios saben que había algo más difícil de explicar que el propio desfile: era esa sensación de comunidad, de encontrarse con amigos, familiares y conocidos bajo una misma bandera, con la escarapela prendida en el pecho y el orgullo de sentirse parte de una historia compartida.

Porque, al fin y al cabo, las tradiciones no desaparecen: evolucionan. Algunas conservan intacta su esencia y otras quedan guardadas en el recuerdo de quienes tuvieron el privilegio de vivirlas. Y para muchos mercedinos, cada 9 de Julio seguirá despertando la misma imagen: una Avenida Mitre colmada de argentinidad.

El desfile hoy en vivo: