Argentina se encamina a enfrentar un episodio de El Niño que podría ubicarse entre los más intensos desde que existen registros modernos. Los principales organismos meteorológicos internacionales y nacionales coinciden en que el fenómeno ya está en desarrollo y que alcanzaría su mayor intensidad entre la primavera de 2026 y el verano de 2027.
De acuerdo con las proyecciones, el calentamiento excepcional de las aguas del océano Pacífico ecuatorial incrementará significativamente la probabilidad de lluvias por encima de los valores normales, tormentas fuertes, crecidas de ríos e inundaciones en distintas regiones del país.
Un evento que podría estar entre los más fuertes de la historia reciente
Los modelos climáticos utilizados por organismos internacionales proyectan una probabilidad cercana al 100% de que la fase cálida de El Niño continúe durante los próximos meses. Además, algunos escenarios ubican este episodio dentro de la categoría de muy fuerte, comparable con los grandes eventos registrados en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su último boletín que las condiciones actuales ya son consistentes con la fase cálida del fenómeno y que existen altas probabilidades de que se mantenga durante el trimestre julio-agosto-septiembre.
¿Qué consecuencias podría tener en Argentina?
Los especialistas advierten que los efectos no serán uniformes en todo el territorio, aunque se espera un aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
Entre los principales impactos previstos figuran:
- Lluvias abundantes y persistentes.
- Tormentas severas con actividad eléctrica y granizo.
- Crecidas de ríos, especialmente en la Cuenca del Plata.
- Mayor riesgo de inundaciones urbanas y rurales.
- Temperaturas superiores a los valores normales en varias regiones.
- Beneficios productivos para algunas zonas agrícolas, aunque con riesgos de excesos hídricos.
Provincias y organismos ya trabajan en medidas preventivas
Ante este escenario, distintos organismos nacionales y provinciales comenzaron a reforzar tareas de monitoreo y planificación para reducir los posibles impactos sobre la población, la infraestructura y la producción agropecuaria.
Los especialistas remarcan que, aunque existe una elevada confianza en la ocurrencia del fenómeno, la intensidad y distribución exacta de las precipitaciones dependerán de la evolución atmosférica durante los próximos meses, por lo que recomiendan seguir los informes oficiales del Servicio Meteorológico Nacional y las alertas emitidas por los organismos de protección civil.


