El consumo de carne vacuna en Argentina profundizó su caída durante 2026 y alcanzó uno de los registros más bajos de las últimas dos décadas. Entre enero y julio, el mercado interno absorbió un 12% menos de carne que en el mismo período del año pasado, mientras el consumo por habitante descendió hasta los 46,3 kilos anuales.
Los datos surgen del último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) y reflejan un escenario marcado por una menor disponibilidad para el mercado interno, precios que aumentaron por encima de la inflación y un crecimiento de las exportaciones.
Casi 5 kilos menos de carne por argentino
Durante los primeros siete meses de 2026, el consumo aparente de carne vacuna alcanzó aproximadamente 1,2 millones de toneladas res con hueso, unas 163.400 toneladas menos que durante igual período de 2025.
La retracción también se observa al analizar el consumo individual. El promedio móvil de los últimos doce meses, medido a julio, quedó en 46,3 kilos por habitante al año, frente a los 51,1 kilos registrados un año antes.
Esto representa una disminución interanual del 9,4%, equivalente a 4,8 kilos menos de carne vacuna por persona, y ubica al indicador en su nivel más bajo en más de dos décadas.
La carne aumentó por encima de la inflación
Uno de los factores que acompaña la retracción del consumo es la evolución de los precios. Según el informe sectorial, el rubro carnes y derivados acumuló un incremento interanual del 42,9%, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación del 34% en el mismo período.
Si se consideran específicamente los cortes vacunos, la diferencia resulta todavía mayor: los precios acumularon una suba del 52% interanual en julio.
En comparación, el pollo entero aumentó 22,9% durante los últimos doce meses. De esta manera, el precio relativo de la carne vacuna se encareció 23,7% frente a la carne aviar.
Cuánto cuestan los principales cortes
Pese al fuerte incremento interanual, durante julio algunos precios mostraron leves retrocesos respecto de junio.
El valor promedio de los cortes vacunos bajó 0,6% mensual, mientras que el asado cayó 1,3%, acumulando cuatro meses consecutivos de retroceso, y quedó en aproximadamente $16.708 por kilo.
La nalga, en tanto, disminuyó 0,8% y alcanzó los $21.448 por kilo, mientras que la carne picada común retrocedió 0,7%, hasta aproximadamente $10.554 por kilo.
Sin embargo, esas bajas mensuales todavía resultan insuficientes para compensar el fuerte incremento acumulado durante el último año.
Menos producción y más carne destinada al exterior
El retroceso del consumo interno también se produce en un contexto de menor producción de carne vacuna.
Entre enero y julio se produjeron aproximadamente 1,69 millones de toneladas res con hueso, un 6,8% menos que durante el mismo período de 2025. La faena alcanzó alrededor de 7,09 millones de cabezas, con una caída interanual del 9,8%.
Al mismo tiempo, las exportaciones avanzaron en sentido contrario. Durante los primeros siete meses del año, el volumen enviado al exterior creció 8,8% interanual.
De acuerdo con CICCRA, el crecimiento estuvo impulsado especialmente por mayores ventas hacia Estados Unidos, favorecidas por la ampliación del cupo otorgado por ese país, que permitió compensar una reducción de los embarques destinados a China.
Un cambio en la mesa de los argentinos
Los números muestran una transformación significativa en el tradicional patrón de consumo argentino. La carne vacuna continúa ocupando un lugar central en la alimentación del país, pero su participación viene perdiendo terreno frente a otras proteínas.
El consumo de pollo se ubica alrededor de los 46,7 kilos por habitante al año, prácticamente al mismo nivel que los 46,3 kilos correspondientes a la carne vacuna, mientras que el consumo de carne porcina alcanza aproximadamente 19,6 kilos per cápita.
El escenario combina así menor producción, mayor participación de las exportaciones, precios elevados y una reducción sostenida del consumo doméstico, llevando a la carne vacuna a uno de sus niveles de consumo por habitante más bajos de las últimas dos décadas.

