Nepal activa una alerta de emergencia por nuevas inundaciones tras la tragedia en el Himalaya

El río Bhote Koshi vuelve a generar preocupación

Las autoridades de Nepal mantienen el estado de máxima alerta ante la posibilidad de nuevos desbordes en los principales cursos de agua de la región del Himalaya.

La advertencia fue emitida luego de recibir información técnica procedente de China sobre el incremento del volumen de agua en la cuenca alta del Bhote Koshi, uno de los ríos afectados por la catástrofe del miércoles.

Ante el riesgo, efectivos policiales solicitaron a las comunidades ubicadas en zonas ribereñas que se trasladen a sectores elevados y permanezcan alejadas de los cauces.

El sistema del Bhote Koshi desemboca posteriormente en el río Trishuli, por lo que la amenaza se extiende hacia distintas localidades ubicadas aguas abajo.

Un desastre con cientos de muertos y miles de desaparecidos

El balance de víctimas continúa aumentando mientras los equipos de emergencia avanzan con las tareas de búsqueda y rescate.

Los últimos reportes sitúan en 584 el número de fallecidos entre Nepal y el Tíbet: 579 en territorio nepalí y cinco en la región tibetana. Además, permanecen desaparecidas unas 2.482 personas.

Entre los desaparecidos se encuentran trabajadores de instalaciones hidroeléctricas, integrantes de fuerzas de seguridad, empleados aduaneros y turistas que se encontraban en la zona al momento de la tragedia.

La situación también generó preocupación internacional debido a la gran cantidad de ciudadanos extranjeros que todavía no pudieron ser localizados. El Gobierno de Nepal mantiene actualizado un registro de personas de distintas nacionalidades desaparecidas en el área del Bhote Koshi.

El riesgo continúa en la frontera con el Tíbet

La emergencia se concentra especialmente en sectores montañosos cercanos a la frontera entre Nepal y China, donde la acumulación de hielo, rocas y barro provocó enormes deslizamientos y modificó el comportamiento de los cursos de agua.

La tragedia del miércoles se originó tras un fenómeno asociado a un desprendimiento de hielo y roca en el Himalaya, que desencadenó una gigantesca corriente de agua, barro y sedimentos que arrasó poblaciones e infraestructura.

Uno de los puntos más afectados fue el paso fronterizo de Gyirong, en el Tíbet, donde los equipos de rescate encontraron importantes sectores completamente destruidos.

Además, la formación de un lago generado por el bloqueo de un curso de agua y su posterior desborde complicó las operaciones de emergencia y mantiene vigente el temor a nuevos episodios de inundación.

Las tareas de rescate continúan condicionadas por caminos destruidos, puentes colapsados, cortes de energía y grandes acumulaciones de barro. En algunas zonas, los equipos utilizan helicópteros, drones, perros de búsqueda y maquinaria pesada para intentar localizar sobrevivientes.

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja estimó que unas 93.000 personas podrían haber sido afectadas por la catástrofe y advirtió que la cifra de víctimas podría continuar aumentando.

La emergencia sigue activa

A dos días de la tragedia, la prioridad de las autoridades nepalíes continúa siendo localizar a los desaparecidos, evacuar a las poblaciones expuestas y evitar que un nuevo aumento del caudal provoque otra emergencia en las zonas ya devastadas.

La situación permanece bajo vigilancia permanente debido a la inestabilidad de los ríos y de los lagos formados por los deslizamientos en una de las regiones más complejas del planeta para desarrollar tareas de rescate.