Singapur, reconocido internacionalmente por sus resultados educativos, mantiene dentro de su normativa escolar la posibilidad de aplicar castigos corporales a estudiantes varones. La práctica está regulada y solo puede utilizarse ante infracciones graves y bajo autorización de las autoridades escolares.
El sistema volvió a quedar en el centro del debate durante 2026, después de que el Ministerio de Educación de Singapur reforzara las medidas disciplinarias destinadas a combatir el bullying y otras conductas graves dentro de los establecimientos.
Qué establece la normativa de Singapur
Las Education (Schools) Regulations establecen que los castigos corporales no pueden aplicarse a alumnas mujeres.
En el caso de los estudiantes varones, la reglamentación permite utilizar una vara liviana y determina que el castigo solamente puede aplicarse sobre las palmas de las manos o sobre los glúteos, por encima de la ropa.
La medida debe ser aplicada por el director de la institución o contar con su autorización expresa.
Durante 2026, el Gobierno reforzó además su esquema disciplinario frente a situaciones graves de violencia escolar y bullying. Entre las sanciones previstas se encuentran la detención, suspensión, reducción de la calificación de conducta y, para determinados estudiantes varones, el castigo corporal.
El propio Ministerio de Educación sostiene que este último recurso debe utilizarse únicamente cuando otras medidas disciplinarias resulten insuficientes frente a la gravedad de la conducta.
Alumnos de apenas nueve años
La posibilidad de aplicar este tipo de sanciones incluso a niños de nueve años llegó durante 2026 al Parlamento de Singapur.
Legisladores plantearon interrogantes al Ministerio de Educación acerca del impacto sobre la salud mental de los menores, la evidencia científica respecto de su efectividad y las razones por las cuales la medida se aplica exclusivamente a los varones.
Las autoridades defendieron el sistema argumentando que las escuelas deben considerar la madurez del estudiante, la gravedad de la infracción y si la sanción puede contribuir a que comprenda las consecuencias de sus actos.
Según el Gobierno, el castigo físico tampoco debe aplicarse de manera aislada, sino acompañado por medidas restaurativas, seguimiento, orientación y asistencia al estudiante.
Singapur y su liderazgo educativo
El debate adquiere especial relevancia por el lugar que ocupa Singapur dentro de las evaluaciones internacionales.
En las pruebas PISA 2022, organizadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los estudiantes singapurenses obtuvieron los mejores resultados entre todos los países y economías participantes en Matemática, Lectura y Ciencias.
El modelo educativo del país asiático se caracteriza por una fuerte inversión estatal, elevada exigencia académica, formación docente, enseñanza bilingüe y especial atención a las ciencias, la matemática y la tecnología.
Sin embargo, los resultados académicos y la existencia de castigos corporales constituyen aspectos diferentes del sistema y no existe fundamento para establecer que el liderazgo de Singapur en las pruebas PISA sea consecuencia de esas sanciones disciplinarias.
Una práctica que genera cuestionamientos
El mantenimiento del castigo corporal genera controversias incluso dentro de Singapur.
Mientras las autoridades sostienen que debe reservarse para situaciones excepcionales y como último recurso, distintos sectores cuestionan sus posibles consecuencias psicológicas y su eficacia a largo plazo.
El debate plantea así un fuerte contraste: uno de los sistemas educativos con mejores resultados académicos del mundo conserva una herramienta disciplinaria que en numerosos países fue eliminada de las escuelas hace décadas.

