Dolor en Villa Mercedes: murió Alfredo Salinas, periodista, escritor y cineasta que hizo de San Luis una historia para contar

Tenía 56 años y falleció este viernes 11 de septiembre. Durante más de tres décadas transitó el periodismo gráfico, radial y televisivo, la literatura y el cine.

Villa Mercedes despide a Alfredo Gabriel Salinas. Periodista, escritor, investigador y cineasta, falleció este viernes 11 de septiembre de 2026, a los 56 años, luego de atravesar un delicado cuadro de salud.

La noticia provoca profundo pesar entre familiares, amigos, colegas y quienes compartieron con él décadas de periodismo, cultura y comunicación en la provincia de San Luis.

Su muerte ocurre, además, en una fecha particularmente simbólica para los argentinos: el Día del Maestro. Una coincidencia del calendario que adquiere otra dimensión al recordar a un hombre que dedicó buena parte de su vida a transmitir historias, recuperar personajes y evitar que parte de la memoria de su tierra desapareciera con el tiempo.

Salinas fue muchas cosas a lo largo de su vida profesional: periodista, cronista policial, escritor, investigador, conductor de televisión, guionista y realizador cinematográfico.

Pero detrás de todos esos títulos permaneció siempre algo esencial: era un hombre de Villa Mercedes contando las historias de su gente.

Un hijo de Villa Mercedes

Alfredo Gabriel Salinas nació el 25 de noviembre de 1969 en Villa Mercedes, ciudad donde transcurrieron su infancia y buena parte de los años que marcarían definitivamente su identidad.

Fue hijo del recordado cantor de tangos villamercedino Alfredo “Pototo” Salinas y de “Chochi” Díaz. La cultura popular, la música, los personajes de barrio y las historias de una ciudad en crecimiento formaron parte de aquel paisaje cotidiano que muchos años después reaparecería, de diferentes maneras, en sus escritos.

Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 240 y compartió parte de su formación secundaria en la Escuela Industrial “Ingeniero Agustín Mercau”.

También estuvo profundamente vinculado al barrio La Rioja, uno de aquellos barrios tradicionales de Villa Mercedes donde los vecinos todavía se conocían por el nombre, los chicos compartían escuela, vereda y juegos, y las historias circulaban mucho antes de que existieran las redes sociales.

Allí estuvo el Alfredo anterior al periodista.

El compañero de escuela.

El vecino.

El amigo.

Mucho antes de que su nombre apareciera debajo de una noticia, en la tapa de un libro o en los créditos de una película.

El periodismo como forma de vida

Su vocación encontró en el periodismo el terreno en el que comenzaría una extensa trayectoria profesional.

Trabajó en medios gráficos como el desaparecido vespertino La Voz del Sud y El Diario de la República, además de participar en publicaciones y revistas locales.

Su actividad también pasó por la radio. Ejerció el oficio en emisoras como Contemporánea, Acuarela, FM Mediterráneo y LV15, entre otras.

La televisión fue otro de los territorios que recorrió. Participó en producciones para Supercanal y para Canal 13 de San Luis, ampliando progresivamente una carrera que terminaría vinculando periodismo, investigación, literatura y lenguaje audiovisual.

Una parte importante de su trayectoria estuvo dedicada a la crónica policial.

Durante años convivió profesionalmente con expedientes, investigaciones, hechos criminales, protagonistas, víctimas, policías, jueces y testimonios. Aquella experiencia terminó influyendo inevitablemente en su literatura.

El periodista que buscaba respuestas comenzó también a construir personajes que hacían exactamente lo mismo.

Fabio Picasso y el nacimiento de un universo propio

En 2006, mientras Villa Mercedes celebraba su 150º aniversario, Alfredo Salinas publicó su primera novela: “Pastora, el enigma de Monte Albornoz”.

Él mismo recordaría años después aquella publicación como un doble acontecimiento: era su primer libro y aparecía precisamente durante el aniversario de la ciudad donde había nacido y a la que manifestaba amar profundamente.

En sus páginas apareció Fabio Picasso, un periodista dedicado a investigar episodios aparentemente sobrenaturales tratando de encontrar detrás de ellos una explicación.

No resultaba casual que el protagonista fuera periodista.

Era el oficio que Salinas conocía.

Misterio, investigación, suspenso, elementos policiales, historias populares y una fuerte presencia del paisaje puntano comenzaron a constituir un universo literario propio.

La historia continuó con “Mano de hierro, mano de trapo”, obra reconocida en el concurso del Fondo Editorial Sanluiseño, y posteriormente con “Benicia en blanco”.

Las tres novelas conformaron la trilogía protagonizada por Fabio Picasso. En 2016, cuando presentó Benicia en blanco en la Feria del Libro de Villa Mercedes, Salinas explicó que su intención al escribir era conseguir que el lector pudiera imaginar cada párrafo prácticamente como la escena de una película.

Era una definición que sintetizaba perfectamente sus dos pasiones.

Escribir y hacer cine.

De la página a la pantalla grande

Pastora, el enigma de Monte Albornoz no quedó únicamente en el papel.

Salinas llevó su propia historia al cine y codirigió la película junto a César Albarracín.

El largometraje fue rodado en 2008 en diferentes escenarios de la provincia, entre ellos El Morro, Villa Mercedes y Lavaisse, y contó con Gabriel Corrado y Belén Blanco como protagonistas, acompañados por actores y técnicos puntanos.

Así, aquel periodista nacido en Villa Mercedes que había comenzado contando noticias consiguió algo poco habitual: ver a los personajes nacidos de su imaginación transformados en personajes cinematográficos.

Para Salinas, cine y literatura nunca fueron mundos completamente separados.

Escribía visualmente.

Investigaba como periodista.

Y narraba como alguien que comprendía que detrás de cada gran historia había personas, lugares y recuerdos.

“San Luis en el misterio”: contar aquello que otros habían vivido

Otro de sus trabajos más recordados fue “San Luis en el misterio. Leyendas narradas por quienes las vivieron”.

Publicado por Editorial El Tabaquillo, el libro reunió relatos, testimonios y leyendas contemporáneas ocurridas en distintos puntos de la provincia.

Entre sus páginas aparecieron historias sobre cementerios, antiguas construcciones, apariciones, fenómenos inexplicables y relatos transmitidos durante años entre generaciones.

Pero Salinas procuró mantenerse fiel a su formación periodística.

No buscaba demostrar que aquellos fenómenos fueran verdaderos ni desacreditarlos.

Su objetivo era registrarlos.

Dejar constancia de las historias narradas por quienes aseguraban haberlas vivido y conservarlas como una expresión del folclore contemporáneo de San Luis.

El material tenía además un antecedente televisivo.

En Canal 13 de San Luis, Salinas había producido y conducido el ciclo “Y… ¿si te hubiera pasado?”, dedicado justamente a investigar y reconstruir esta clase de acontecimientos. Varias de aquellas historias terminarían posteriormente incorporadas al libro.

Uno de esos relatos fue el de “La Dama de Blanco”, una de las leyendas urbanas que posteriormente continuó siendo recuperada por medios provinciales.

Era otra forma de hacer lo que Alfredo hizo durante buena parte de su vida:

escuchar una historia y evitar que se perdiera.

La historia también empezó a apasionarlo

Con el paso del tiempo, sus intereses fueron ampliándose.

Además de sus novelas escribió “Juana Koslay, cuna de la Puntanidad”, un trabajo de investigación histórica vinculado con esa localidad.

En una entrevista de 2016 reconocía que la historia había comenzado a apasionarlo.

No fue una transformación casual.

Porque detrás de sus novelas policiales, sus investigaciones de misterio o sus producciones cinematográficas siempre existió un denominador común: la memoria.

Salinas comprendía que muchas historias sobreviven únicamente mientras alguien las recuerda.

Y decidió escribirlas.

Periodismo y función pública

Su trayectoria profesional también comprendió responsabilidades dentro del Estado provincial.

Presidió la Comisión de Derechos Humanos de la Provincia de San Luis, trabajó en el área de prensa del Gobierno provincial y desempeñó funciones de comunicación en diferentes ministerios.

Posteriormente desarrolló durante años su actividad periodística en la Agencia de Noticias San Luis, desde donde continuó cubriendo fundamentalmente acontecimientos de Villa Mercedes y el departamento Pedernera.

Su perfil de autor en el medio oficial conserva una extensa cantidad de artículos y coberturas, con publicaciones documentadas durante los últimos años de su actividad.

Hasta prácticamente el final de su vida, Alfredo siguió siendo periodista.

No era solamente una profesión.

Era su manera de observar el mundo.

Todo Villa Mercedes: preservar la memoria de su ciudad

Otro proyecto que reflejó de manera transparente ese vínculo fue Todo Villa Mercedes.

Junto al reconocido fotógrafo Abelardo “Chiche” Herrera, Salinas trabajó en la reconstrucción de acontecimientos, personajes, imágenes y recuerdos de la ciudad.

En 2020, El Diario de la República describía el proyecto señalando que ambos llevaban aproximadamente tres años combinando sus respectivos archivos: Herrera desde la fotografía y Salinas desde las noticias, datos y recuerdos acumulados durante su recorrido periodístico.

Era difícil imaginar una sociedad más apropiada.

Uno había pasado décadas mirando Villa Mercedes detrás de una cámara.

El otro, escribiéndola.

Entre ambos construyeron una especie de archivo afectivo de la ciudad.

No solamente de los grandes acontecimientos.

También de esas pequeñas historias que parecen insignificantes cuando suceden, pero se convierten en patrimonio cuando pasan los años.

El “Negro” Magallanes y una de sus últimas grandes historias

En los últimos años, Alfredo volvió al lenguaje audiovisual como guionista e investigador.

Participó en el documental “¡Vivo! El legado del Negro Magallanes”, dedicado a recuperar la historia de uno de los personajes urbanos más entrañables de Villa Mercedes.

El proyecto reunió a Oscar Daniel Arce en producción, Alejandro Yamin en dirección y Alfredo Salinas en el guion.

Los tres tenían algo fundamental en común: eran mercedinos y hombres de la comunicación.

La elección de Magallanes decía mucho acerca de Alfredo.

No eligieron contar la vida de un presidente, un gobernador ni una personalidad consagrada.

Eligieron a un personaje de la calle.

A alguien que había quedado grabado en la memoria popular.

Porque Salinas entendía perfectamente que la historia de una ciudad también está hecha por aquellos personajes aparentemente anónimos que terminan formando parte de su identidad.

Sus libros y el compromiso con los animales

Había también una faceta solidaria.

Alfredo y su compañera Eleonora Olguín sostenían desde hacía años un compromiso con la protección animal.

En numerosas presentaciones literarias, una parte de lo recaudado por la venta de sus libros fue destinada a agrupaciones protectoras.

Cuando presentó Benicia en blanco, por ejemplo, los fondos se destinaron a Caneritos, asociación villamercedina dedicada a encontrar hogares para animales abandonados. En otras ocasiones colaboró con otras organizaciones proteccionistas.

No era una estrategia promocional.

Era una causa que había decidido abrazar.

Una vida dedicada a contar

Resulta difícil definir a Alfredo Gabriel Salinas con una sola profesión.

Fue periodista.

Fue escritor.

Fue cineasta.

Fue investigador.

Fue guionista.

Fue conductor.

Pero posiblemente todas esas actividades hayan sido diferentes expresiones de una misma vocación:

Alfredo era un contador de historias.

Encontraba una historia en un expediente policial.

En una antigua casona.

En una leyenda de pueblo.

En el relato de un vecino.

En un personaje como el Negro Magallanes.

En las calles de Villa Mercedes.

Después investigaba.

Preguntaba.

Escuchaba.

Y finalmente escribía.

En 2016, durante una exposición, sostuvo que las ferias del libro podían despertar en cualquier persona el deseo de escribir una historia propia del pueblo para evitar que se perdiera con el paso del tiempo y quedara inmortalizada en un papel.

Probablemente sin proponérselo, estaba explicando también buena parte de su propia vida.

Adiós, Alfredo

Este 11 de septiembre de 2026, Villa Mercedes perdió a uno de sus narradores.

Pero quedan sus palabras.

Quedan Pastora, Fabio Picasso, Mano de hierro, mano de trapo, Benicia en blanco, San Luis en el misterio y Juana Koslay, cuna de la Puntanidad.

Quedan sus crónicas.

Sus investigaciones.

Sus entrevistas.

Sus películas.

Sus guiones.

Sus notas.

Y quedan aquellas historias de Villa Mercedes que hoy conocemos un poco mejor porque alguna vez Alfredo decidió detenerse frente a ellas y escribirlas.

Para quienes solamente lo conocieron por su trabajo, se fue un periodista, escritor y cineasta puntano.

Para quienes compartieron con él una redacción, una radio, una cámara o un proyecto cultural, se fue un colega y un compañero.

Y para quienes lo conocieron mucho antes de todo aquello, queda también otra imagen.

La del chico de la Escuela Nº 240.

La del adolescente de la Industrial “Ingeniero Agustín Mercau”.

La del vecino del barrio La Rioja.

La de aquellos años en los que nadie podía saber todavía qué caminos iba a recorrer la vida.

Desde Villa Mercedes Info, su partida tiene inevitablemente una dimensión especial. Alfredo perteneció a esa generación de comunicadores que aprendió periodismo cuando todavía había que caminar la calle, conocer a las fuentes, preguntar, tomar notas, escuchar y volver a una redacción para contar lo sucedido.

Y para quien escribe estas líneas existe, además, el recuerdo personal de haber compartido con él aquellos primeros años de escuela, parte de la secundaria y muchos años como vecinos.

Por eso hoy resulta especialmente difícil escribir sobre Alfredo en pasado.

Seguramente habrá tiempo para recordar anécdotas, recuperar trabajos y dimensionar con mayor perspectiva todo lo que produjo.

Hoy alcanza con decir algo mucho más sencillo.

Gracias, Alfredo.

Gracias por las historias.

Gracias por haber contado nuestra provincia.

Gracias por haber preservado una parte de la memoria de Villa Mercedes.

Y gracias, simplemente, por haber sido parte de nuestras vidas.

Hasta siempre, querido compañero, amigo, y colega, Alfredo Gabriel Salinas.