Residentes de la zona cercana al cruce de las rutas 7 y 8 en Villa Mercedes expresaron su preocupación ante un incremento de robos, venta de drogas y ejercicio de la prostitución. La situación ha generado temor entre los habitantes, quienes aseguran que la falta de seguridad es alarmante.
Uno de los vecinos afectados, el comerciante Daniel Nazario, propietario del reconocido restorán “El Mundial”, manifestó su descontento ante la falta de respuestas por parte de las autoridades. En diálogo telefónico con VMI Radio 88.1 FM, denunció que en las últimas semanas sufrió once robos, de los cuales tres ocurrieron en un mismo día. “Esto no es un caso aislado, mis vecinos también han sido víctimas de la delincuencia”, afirmó.
Nazario detalló que los problemas se agravaron con la formación de un asentamiento irregular en terrenos que pertenecerían a una financiera llamada Coltón o Kolton. Según su relato, en un principio, el espacio era utilizado temporalmente por visitantes de eventos locales, pero con el tiempo, algunas personas comenzaron a quedarse de manera permanente. “Un día, un grupo llegó en camionetas, marcó los terrenos y los repartió. Ahora, tenemos un asentamiento de personas que desconocemos, y la inseguridad se disparó”, aseguró el comerciante.
Además de la preocupación por los delitos, los vecinos se muestran inquietos por las condiciones precarias en las que viven los habitantes del asentamiento, con construcciones improvisadas sin acceso a servicios básicos como agua potable, electricidad o cloacas.
La inseguridad no solo afecta a los residentes, sino también a transportistas que utilizan la zona para descansar. “Se sospecha que los robos a los camioneros están vinculados a este asentamiento”, afirmó Nazario. Además, denunció que también se observa la venta de drogas y la prostitución en el sector.
Pese a que las denuncias han sido presentadas ante la Policía y las autoridades municipales y provinciales, los vecinos sostienen que no han recibido soluciones concretas. “Nos sentimos indefensos, y el Estado no está presente donde debería”, remarcó el comerciante.
Para reforzar la seguridad de su negocio y evitar nuevos robos, Nazario decidió cercar su predio con alambre perimetral y de púas. “Nos vimos obligados a encerrarnos para protegernos”, lamentó.





