El intendente de Villa Mercedes, Maximiliano Frontera, fue el primero en presentar la renuncia al Partido Justicialista y hacerlo público, pero detrás de él, hubo una renuncia masiva de militantes.

Según trascendidos y cometarios en las redes sociales, uno de los motivos, además de la falta de internas, eliminando a la posible competencia con expulsiones y suspensiones, habría sido el discurso de odio de el ex gobernador Alberto Rodríguez Saá hacia la militancia nacional.
Si bien gran parte de la población se aleja hoy en día de lo que es la militancia partidaria, los militantes activos que trabajan en el peronismo en todas sus corrientes, coinciden en la necesidad de la unión para enfrentarse en las próximas elecciones al partido libertario. Sin embargo, el último acto en la sede del Partido Justicialista de San Luis, tuvo como gran ausente a la militancia, y los ex funcionarios sobrepasaron a los “compañeros” barriales.
Una mujer asistente del acto dijo:
-Pide que Cristina Fernandez de Kirchner se haga a un costado para dar paso a las nuevas generaciones, pero también dice que hay que ganar esta elección para volver a la gobernación. A él le importa volver al poder, nada más.
Las redes también se vieron saturadas de comentarios de jóvenes simpatizantes que esperaban más del discurso.
Entre las palabras de Alberto, también dijo que cuando vuelva a ser gobernador, y los que se fueron quieran volver, ya no iban a poder.

Cómo respuesta, la militancia contestó con mas renuncias, y se espera que durante el principio de esta semana se sumen todavía más.
Muchos sectores, especialmente el núcleo duro del peronismo de Villa Mercedes, consideran que Alberto representa el antiperonismo sentado en la banca principal del Partido Justicialista, y rechazan la manera despótica con la que se ha manejado la cuestión partidaria.
Otros también reclaman que durante su último gobierno, se habrían desviado fondos del Partido, aporte de los funcionarios de Alberto que deberían haber ido al PJ, directamente a Compromiso Federal, partido cuya presidenta era Josefina Aldana, secretaria privada de Alberto, pero cuyo líder era el mismo Alberto. Esos fondos, para algunos representaba una estrategia de vaciamiento y destrucción del PJ, o una póliza de seguro en caso de no alcanzar la presidencia del partido que finalmente logró.
Como sea, el PJ se esta quedando sin sus militantes, que dicen mantener los valores, pero no estar de acuerdo con la conducción, y les parece mas honorable la renuncia..


