Silvia González, presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas, dialogó desde La Pampa con “El Potenciómetro” donde repasó el trabajo de la organización y alertó sobre la alarmante situación vial en el país. “Estamos agotadas pero firmes. Luchamos por una justicia vial real”, afirmó.
La campaña comenzó el 21 de septiembre de 2005 con la primera estrella pintada en Vicente López, aunque no fue reconocida oficialmente por falta de estadísticas sobre muertes viales. “En ese momento no había registros serios en casi ninguna provincia. Esta iniciativa la trajimos de Bogotá, y para medir su impacto se exigían cinco años de datos”, explicó.
Gracias al trabajo sostenido, en 2011, la estrella amarilla se convirtió en una señal oficial de tránsito en todo el país.
González detalló el trabajo legislativo para endurecer las penas en hechos de tránsito. “Durante años presentamos el proyecto junto con Alcohol Cero, pero nos exigieron separarlos para que pudiera avanzar. Tardamos dos años en aprobar Alcohol Cero. Ahora peleamos por modificar el artículo 84 bis del Código Penal”, explicó.
La propuesta contempla que, ante más de tres agravantes, como alcohol al volante, exceso de velocidad o circular en contramano, se aplique una pena efectiva de entre 4 y 12 años de prisión.
“Queremos que quien mata manejando con total imprudencia, enfrente una pena real. Hoy todo es excarcelable. Por eso decimos que somos ‘las madres del crimen perfecto’”, dijo con crudeza.
Las estadísticas actuales son alarmantes. González advierte que Argentina está entre los países con más muertes por siniestros viales del mundo, y denuncia el abandono de rutas nacionales.
“Este año se han disparado los siniestros fatales. La falta de fondos para el mantenimiento vial es gravísima. De 14 móviles de auxilio, nos dejan sólo 3”, denunció.
Además, cuestionó el proceso de nuevas concesiones viales impulsadas por el gobierno nacional: “Reducen exigencias para que empresas privadas se queden con los tramos. Sacan grúas, balanzas, móviles de auxilio. Y no se habla de vidas, solo de asfalto”.
Para González, el eje de la discusión debe ser el derecho a la vida: “Una persona alcoholizada es un arma en manos de un inconsciente. El resultado puede ser la muerte”.
Con la presentación de una moción preferencial en el Senado, la modificación del Código Penal debería tratarse en la próxima sesión, pero el cuerpo no ha vuelto a reunirse. “Esperamos que los senadores estén a la altura. No podemos seguir perdiendo vidas impunemente”.


