A 44 años del inicio de las acciones aéreas en la Guerra de las Malvinas, el 1° de mayo de 1982 permanece como una fecha clave en la historia militar argentina. Aquella jornada quedó registrada como el “bautismo de fuego” de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), en el marco del Conflicto del Atlántico Sur, cuando se produjo el primer enfrentamiento directo en los cielos entre fuerzas argentinas y británicas.
El ataque británico que desató el combate
Durante la madrugada, la Royal Air Force (RAF) puso en marcha la Operación Black Buck, un ambicioso bombardeo estratégico con el objetivo de inutilizar la Base Aérea Militar (BAM) Malvinas, ubicada en Puerto Argentino.
La ofensiva incluyó el despliegue de bombarderos Vulcan B Mk1, apoyados por aviones cisterna Handley Page Victor K-2, en una misión de aproximadamente 14.400 kilómetros de recorrido total, con múltiples reabastecimientos en vuelo desde la Isla Ascensión.
El ataque consistió en el lanzamiento de 21 bombas de 500 kilos, que impactaron en distintos sectores de la pista, incluyendo la cabecera, zonas centrales, áreas logísticas y equipamiento estratégico como el radar Elta 2106. Aunque la precisión no fue total, el bombardeo dejó daños materiales y marcó el inicio de una escalada militar en la región.
Como consecuencia de esa ofensiva, se produjeron las primeras bajas argentinas en las islas: los soldados Guillermo Ubaldo García y Héctor Ramón Bordón, quienes se encontraban de guardia en las inmediaciones del campamento aéreo.
La respuesta argentina y el despliegue desde el continente
Tras el ataque, la Fuerza Aérea Argentina activó una respuesta inmediata. Desde primeras horas de la mañana, se ejecutaron 76 salidas operativas, de las cuales 63 partieron desde el continente, reflejando la magnitud del despliegue.
Se utilizaron aeronaves Mirage MIII, Dagger y Pucará, que enfrentaron a los Sea Harrier británicos en distintos combates aéreos. Además, se llevaron a cabo ataques contra unidades de la Task Force del Reino Unido.
Entre los daños reportados por el lado británico, se registraron afectaciones en el destructor HMS Glamorgan y las fragatas HMS Arrow y HMS Alacrity, además de averías en al menos un avión enemigo producto de la defensa antiaérea argentina.
Una jornada con alto costo humano
El 1° de mayo también dejó una profunda huella por la cantidad de bajas argentinas. Entre los caídos se encuentran el capitán Gustavo Argentino García Cuerva, los primeros tenientes Mario Hipólito González, José Leónidas Ardiles, Daniel Antonio Jukic, Eduardo Jorge Raúl de Ibañez, junto a suboficiales y soldados que participaron en las operaciones.
Este primer día de combate aéreo consolidó el rol de la aviación argentina en el conflicto y evidenció la complejidad de enfrentar una guerra moderna en condiciones geográficas extremas.
Una fecha que marcó la historia
El bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina no solo representó el inicio de las operaciones aéreas en Malvinas, sino también un símbolo de entrega y compromiso de quienes participaron en una de las etapas más intensas del conflicto.
A más de cuatro décadas, el 1° de mayo sigue siendo una jornada de memoria, reflexión y reconocimiento para quienes combatieron en defensa de la soberanía argentina.


