Este martes 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1976 en Argentina, una fecha que marcó el inicio de la última dictadura cívico-militar y uno de los períodos más oscuros de la historia nacional.
El derrocamiento del gobierno constitucional encabezado por Estela Martínez de Perón dio paso al autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, liderado por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, representantes de las tres Fuerzas Armadas.

Un régimen basado en el terrorismo de Estado
Durante la dictadura, se instauró un sistema represivo ilegal que incluyó secuestros, torturas y desapariciones forzadas de personas. Funcionaron centros clandestinos de detención en todo el país, siendo la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) uno de los más emblemáticos.
La represión no solo alcanzó a militantes políticos, sino también a sindicalistas, estudiantes y ciudadanos sin afiliación, en un intento por disciplinar a la sociedad y reconfigurar el modelo económico. En ese contexto, se disolvió el Congreso y se eliminó la libertad de expresión.

Crisis previa y clima de violencia
El golpe se gestó en un escenario de profunda inestabilidad. El gobierno de Martínez de Perón enfrentaba una crisis económica severa y una creciente violencia política.
En 1975, el llamado Rodrigazo, impulsado por el ministro Celestino Rodrigo, provocó una devaluación superior al 100% y una inflación que alcanzó el 182% anual. La medida derivó en el primer paro general contra un gobierno peronista convocado por la CGT.
A esto se sumaban los accionar de organizaciones como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y los enfrentamientos con grupos guerrilleros como ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y Montoneros.
El contexto regional y el Plan Cóndor
El golpe en Argentina se inscribió en un contexto latinoamericano atravesado por dictaduras militares alineadas con la Doctrina de la Seguridad Nacional de Estados Unidos.
En ese marco, se implementó el Plan Cóndor, una red de coordinación represiva entre países del Cono Sur —como Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil— para perseguir y eliminar opositores políticos, incluso fuera de sus fronteras.

Organismos de derechos humanos y la lucha por la memoria
Frente al silencio estatal, surgieron organizaciones como la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), que comenzaron a documentar denuncias.
El 30 de abril de 1977, las Madres de Plaza de Mayo realizaron su primera ronda en la Plaza de Mayo, mientras que las Abuelas de Plaza de Mayo iniciaron la búsqueda de niños apropiados durante la dictadura.

El Juicio a las Juntas y un precedente histórico
Con el regreso de la democracia, en 1985 se llevó adelante el histórico Juicio a las Juntas, durante la presidencia de Raúl Alfonsín. El proceso judicial concluyó con condenas a los principales responsables del régimen.
El tribunal determinó la existencia de un plan sistemático de represión ilegal, marcando un precedente a nivel mundial en materia de derechos humanos, comparable con los Juicios de Núremberg.
Las cifras y la búsqueda que continúa
Según la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), se registraron inicialmente 8.961 desapariciones, aunque documentos posteriores y organismos de derechos humanos sostienen la cifra simbólica de 30.000 desaparecidos.
En cuanto a la apropiación de menores, las Abuelas de Plaza de Mayo lograron restituir la identidad de 140 nietos y nietas hasta julio de 2025. Sin embargo, se estima que aún quedan más de 300 personas que desconocen su origen.
A cinco décadas del golpe, la consigna de Memoria, Verdad y Justicia continúa vigente en la sociedad argentina.


