El reciente sismo se produjo en medio de un escenario de extrema vulnerabilidad, con cientos de edificios dañados y miles de personas que permanecen fuera de sus viviendas por temor a nuevos derrumbes.
Según el último balance oficial difundido por las autoridades venezolanas, el doble terremoto dejó al menos 920 personas fallecidas, 3.360 heridos y decenas de miles de afectados. Además, continúan las tareas para localizar a personas desaparecidas y rescatar a quienes permanecen atrapados bajo los escombros.
Las zonas más castigadas continúan siendo La Guaira, Caracas y localidades cercanas, donde colapsaron más de un centenar de edificios y varios hospitales sufrieron importantes daños estructurales. Equipos de emergencia de distintos países comenzaron a llegar para colaborar con las operaciones de búsqueda y asistencia humanitaria.
Especialistas explicaron que, tras un terremoto de gran magnitud, es habitual que se registren réplicas durante días o incluso semanas. Sin embargo, advirtieron que cada nuevo movimiento representa un riesgo adicional para estructuras debilitadas y para los equipos que trabajan en las zonas afectadas.
Mientras tanto, el Gobierno venezolano mantiene el estado de emergencia y coordina la distribución de ayuda junto a organismos internacionales y países que enviaron personal especializado, maquinaria pesada, insumos médicos y alimentos para los damnificados.


