Un nuevo medicamento experimental llamado daraxonrasib podría marcar un antes y un después en la lucha contra el cáncer de páncreas, uno de los diagnósticos más agresivos y letales de la medicina moderna. El fármaco logró prolongar significativamente la vida de pacientes con enfermedad avanzada y ya se encuentra bajo revisión acelerada de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
El tratamiento fue desarrollado por la empresa biotecnológica Revolution Medicines, de Silicon Valley, y apunta contra la proteína KRAS, una estructura celular alterada que impulsa el crecimiento de gran parte de los tumores de páncreas, pulmón y colon, tres de las principales causas de muerte por cáncer en el mundo.
Especialistas consideran que este avance podría convertirse en el descubrimiento más importante en oncología desde la llegada de la inmunoterapia.
Un cambio de paradigma en la investigación del cáncer
Durante décadas, atacar la proteína KRAS fue considerado imposible. Los científicos la describían como una “bola grasienta”, sin puntos de acceso donde un medicamento pudiera adherirse para bloquearla.
“Casi todo el mundo pensaba que iba a ser imposible fabricar fármacos contra la KRAS”, afirmó Marina Pasca di Magliano, investigadora de la Universidad de Michigan.
El giro comenzó en 2013, cuando el científico Kevan Shokat, de la Universidad de California en San Francisco, descubrió una pequeña grieta en la proteína que permitía intervenirla químicamente. Ese hallazgo revolucionó el campo de la investigación oncológica.
A partir de allí, diferentes equipos científicos y empresas biotecnológicas comenzaron a desarrollar estrategias innovadoras para neutralizar la proteína. Entre ellas surgió el trabajo de Greg Verdine, investigador de Harvard, quien impulsó el concepto de “pegamentos moleculares”, capaces de unir proteínas y desactivar la KRAS.
Qué resultados mostró el daraxonrasib
El ensayo clínico más reciente se realizó en pacientes con cáncer de páncreas metastásico que ya habían atravesado tratamientos de quimioterapia sin éxito.
Según informó Revolution Medicines, los pacientes tratados con daraxonrasib vivieron en promedio más de 13 meses, frente a menos de siete meses en quienes continuaron con quimioterapia convencional.
Aunque el medicamento no representa una cura definitiva, los especialistas destacan que el resultado es histórico para una enfermedad con índices de supervivencia extremadamente bajos.
El cáncer de páncreas presenta una tasa de supervivencia a cinco años de apenas el 3% cuando la enfermedad ya se expandió a otros órganos. Solo en Estados Unidos provoca más de 50 mil muertes anuales.
Cómo funciona el nuevo tratamiento
El daraxonrasib se administra en forma de píldora, tres veces al día. Su mecanismo consiste en bloquear la proteína KRAS y apagar las señales que permiten el crecimiento tumoral.
Sin embargo, el tratamiento también presenta efectos secundarios importantes, entre ellos:
- Erupciones cutáneas
- Fatiga
- Náuseas
- Diarrea
- Lesiones y grietas dolorosas en los dedos
Además, no todos los pacientes responden al tratamiento y, con el tiempo, el medicamento puede perder efectividad.
Pese a esas limitaciones, investigadores aseguran que el hallazgo representa el inicio de una nueva etapa en la medicina oncológica.
“Es el principio, no el final”, sostuvo Elizabeth Jaffee, investigadora especializada en cáncer de páncreas de la Universidad Johns Hopkins.
Un avance impulsado por décadas de investigación
El desarrollo del daraxonrasib fue posible gracias a décadas de investigación financiada tanto por organismos públicos como privados, entre ellos los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH) y el Instituto Médico Howard Hughes.
Los científicos destacan que el avance también demuestra la importancia de sostener la inversión en investigación básica, incluso en áreas consideradas imposibles.
Actualmente, decenas de medicamentos similares ya se encuentran en estudio para tratar distintos tipos de cáncer relacionados con mutaciones en la proteína KRAS.


