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Caso Mónica Ramos: La docente tenía 20 puñaladas, según las pericias

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La víctima tenía 61 años y era docente.

Homicidio criminis causa: matar para ocultar otro delito, en este caso, el robo. Esa es la figura penal que el juez Penal 1, Marcos Flores Leyes, le imputa a Héctor Federico Núñez, el joven de 32 años a quien los efectivos del Departamento Homicidios detuvieron el domingo a la madrugada como supuesto autor del asesinato de la docente Mónica Ramos, de 61. Según un dato que ya circulaba, pero que recién fue confirmado ese mismo día por los investigadores, la víctima presentaba 20 puñaladas, según lo que pudieron establecer en la autopsia.

Núñez fue indagado ayer pasada las 13:30. Se abstuvo de declarar y solicitó una prórroga de la detención de ocho días, según informaron al finalizar la audiencia los abogados Ricardo Gutiérrez y su hijo, Ricardo Gutiérrez Esley, quienes asumieron la defensa.

Pocos fueron los detalles que los letrados pudieron dar: explicaron que recién ayer por la tarde comenzarían a estudiar el expediente, a analizar lo que los efectivos de Homicidios han incorporado en la causa.

“Todavía es prematuro decir” qué medidas podrían solicitar, dijo Gutiérrez. “Por mi parte, en principio, creo en la inocencia de él, si no, no hubiera tomado el caso”, acotó su hijo.

En el breve diálogo que mantuvieron con el imputado antes de ingresar a la audiencia, él no les refirió si conocía a la víctima, si tenía algún tipo de vínculo. “Tomé conocimiento del caso por la opinión pública. Me enteré que hubo un hecho grave. En principio es un robo. No sé si en los allanamientos (practicados por la Policía el domingo a la madrugada) se pudo secuestrar algún elemento que perteneciera a la víctima”, respondió ante la consulta de la prensa.

Desde el comienzo, los investigadores han definido el caso como “complejo”, sin especificar en dónde radica esa complejidad. Pero sí indicaron desde el momento inicial que era muy difícil establecer, a partir de la escena misma, qué podía faltar del domicilio de Mónica, ubicado en Belgrano 110. Y es que quien mató a la mujer, antes de escapar, prendió fuego a una habitación, generando un daño prácticamente total en ese ambiente y la propagación de gran cantidad de humo en toda la casa. Dado que vivía sola, también resulta más dificultoso saber con exactitud qué bienes podría haber guardado la víctima en su domicilio.

El arresto de Núñez se concretó en inmediaciones a su domicilio, en el edificio “Milano”, en Ayacucho 322, cerca de las 2 de la madrugada del domingo. Es decir, vivía en la misma zona que la víctima. Prácticamente los separaban dos  cuadras.

Los efectivos de Homicidios solicitaron los registros de cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas. Según trascendió, de ese análisis habría surgido que Núñez ha estado, el día previo al crimen,  en horario nocturno, en inmediaciones al domicilio de la víctima.

Tras concretar su detención, los agentes allanaron dos domicilios en simultáneo. Uno fue en el departamento donde residía el imputado, y el otro, la casa de su madre, en el barrio Juan de Dios Garro. En ambas viviendas secuestraron material informático que es estudiado (como pendrive y CPU, por ejemplo), además de celulares y escritos, uno con cuentas y otro dirigido a Núñez.

 

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