Día del Ferretero: por qué se celebra este 3 de septiembre en Argentina

La historia detrás de la fecha

El Día del Ferretero se conmemora cada 3 de septiembre en Argentina en homenaje a la fundación de la primera asociación que nucleó a los comerciantes del rubro. La fecha se remonta a un acontecimiento ocurrido en 1905 y quedó incorporada al calendario como una jornada de reconocimiento para quienes ejercen este oficio.

Las ferreterías cumplen un rol que va mucho más allá de la venta de productos. En estos comercios se pueden encontrar materiales para construcción, artículos de electricidad, elementos de limpieza, productos para fumigación y herramientas, entre otros insumos destinados al mantenimiento de hogares, comercios e industrias.

Por qué se celebra el 3 de septiembre

El origen de la celebración se encuentra el 3 de septiembre de 1905, cuando fue fundada la Asociación de Ferreterías y Bazares de la República Argentina.

Con el paso de los años, aquella institución se consolidó como referente del sector y en 1997 se transformó legalmente en la Cámara de Ferreterías y Afines de la República Argentina (CAFARA), organización que impulsó la creación del Día del Ferretero.

La entidad adquirió su actual sede en la calle Lavalle, en la Ciudad de Buenos Aires, en 1965 y posteriormente amplió su presencia hacia distintos puntos del país, entre ellos Ramos Mejía, Rosario, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Mar del Plata y San Juan.

Actualmente, CAFARA tiene entre sus principales objetivos la defensa y el desarrollo del comercio minorista ferretero, además de promover la capacitación, la incorporación de tecnología y el fortalecimiento de las economías barriales y regionales.

Un oficio que se transmite entre generaciones

Según datos de CAFARA, en 2023 funcionaban en Argentina más de 15.000 ferreterías, lo que representaba aproximadamente un comercio cada 3.000 habitantes.

Del total, cerca del 80% estaba orientado a la venta al consumidor final, mientras que el resto trabajaba principalmente con el sector industrial.

La actividad también mantiene una fuerte tradición familiar. El conocimiento sobre herramientas, materiales y soluciones para distintas necesidades suele transmitirse de generación en generación.

En ese sentido, Sergio Angiulli, presidente de CAFARA, destacó que el ferretero no cumple únicamente el rol de vendedor, sino que también se convierte en un asesor de confianza para los vecinos.

La cercanía con los clientes es una de las características que distingue al rubro. En muchas localidades y barrios, la ferretería funciona como un lugar de consulta habitual cuando surge un problema doméstico, una reparación o una obra.

Ferreterías centenarias que mantienen viva la tradición

La historia del sector también puede observarse en distintos comercios que llevan décadas —e incluso más de un siglo— en actividad.

Uno de ellos es Ferretería San Telmo, ubicada en el barrio porteño del mismo nombre. Fue fundada en 1905 y actualmente continúa atendida por la cuarta y quinta generación de la familia.

Otro caso es Casa Griffa, en Parque Centenario, un comercio fundado en 1935 que se especializa en productos de ferretería, electricidad y sanitarios. Allí, la relación con los clientes también atravesó varias generaciones.

En Posadas, Misiones, funciona desde 1910 la Ferretería José F. Schwegler, actualmente atendida por el nieto del fundador, Jorge Schwegler, y su hija Dana.

El comercio comenzó como un almacén suizo, luego se transformó en un negocio de ramos generales y con el tiempo concentró su actividad en la ferretería y los materiales de corralón.

A más de un siglo de aquel 3 de septiembre de 1905, el oficio continúa ocupando un lugar importante en la vida cotidiana de los argentinos, combinando tradición, conocimiento y atención personalizada.