La Cámara de Diputados de la Nación aprobó en general el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno, en una sesión atravesada por cruces políticos, acusaciones cruzadas y un clima de alta tensión en el recinto. La votación arrojó 135 votos a favor, 115 en contra y cero abstenciones.
Tras los cambios incorporados en la Cámara Baja, la iniciativa deberá regresar al Senado de la Nación para su tratamiento definitivo antes de convertirse en ley.
El debate se extendió durante varias horas y estuvo marcado por fuertes cuestionamientos de bloques opositores, que rechazaron aspectos vinculados a la modificación de condiciones de contratación, indemnizaciones y régimen de relaciones laborales. Desde el oficialismo defendieron la propuesta al sostener que apunta a “modernizar” el mercado de trabajo y promover la generación de empleo formal.
Durante la sesión se registraron momentos de tensión entre legisladores, con interrupciones y pedidos de orden desde la presidencia del cuerpo. Afuera del Congreso también se desarrollaron manifestaciones convocadas por sectores sindicales y organizaciones sociales en rechazo a la iniciativa.
La reforma forma parte del paquete de medidas estructurales impulsadas por el Ejecutivo en el marco de su programa económico. Con la aprobación en general en Diputados, el texto vuelve ahora a la Cámara Alta, donde se definirá su sanción definitiva.

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