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Dos hombres fueron acusados de de violar a la hija de uno de ellos

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Según la denuncia de la madre de la chica, ocurrió en Tilisarao hace casi ocho años, cuando la niña tenía 7. Dos hombres están detenidos en Concarán, a disposición de la jueza Penal de esa localidad, Patricia Besso, bajo una imputación gravísima, según la cual uno de ellos habría violado a la hija del otro, en presencia de este último, y luego le habrían dado dinero para que no contara lo que le habían hecho.

El domingo, los dos imputados fueron llamados a una audiencia de indagatoria, pero se abstuvieron de declarar, según confirmó el defensor oficial Penal Francisco Pérez, de los tribunales del Valle del Conlara.

El funcionario judicial señaló, además, que le ha planteado a la jueza Besso la nulidad de la detención y del llamado a indagatoria de ambos. Mientras la Justicia resuelve, los dos sospechosos están alojados en la alcaidía de la Unidad Regional III de Policía.

El delito que la magistrado le adjudica en la imputación al presunto autor material, identificado como Santiago Aguirre, apodado “Chalo”, de 56 años, es el de “abuso sexual a un menor de edad con acceso carnal”.

En tanto, al padre de la niña le imputa el mismo delito, con algunos agravantes, por el grave daño en la salud física o mental y por el vínculo, según trascendió. Su nombre no es difundido porque significaría identificar a la menor, a través del apellido. Si bien la investigación comenzó este año, a partir de la denuncia que la madre de la chica hizo el 14 de enero, el hecho no habría ocurrido en forma reciente, sino hace casi ocho años, cuando la niña tenía 7 años.

Hoy tiene 14. La madre expuso ante la Justicia que el 18 de noviembre del año pasado le dio permiso a su hija para ir a una reunión de adolescentes en una casa ubicada a cuatro cuadras de la suya, en la localidad de Tilisarao, a 135 kilómetros al noreste de la ciudad de San Luis.

Un rato después, vio que tenía en su celular seis llamadas perdidas de un número que no tenía agendado. Al llamar, la atendió un amigo de su hija, que le pedía que fuera urgente a la casa donde estaban reunidos: la chica había sufrido una crisis y era presa de un llanto incontenible. Cuando ella llegó, la adolescente le dijo que “hacía ocho años que vivía un calvario” y que por las noches tomaba pastillas para dormir. Después, cuando logró calmarla un poco, la niña le soltó “me violaron”. Cuando ella le preguntó quién, cuándo y dónde, su hija le dijo que había sido “Chalo”, en el taller de su padre, cuando ella tenía 7 años. La chica le contó que fue una vez que su papá la llevó allí.

Y que él no solo había consentido el abuso, sino que le dijo al violador que le diera plata para que no hablara, expuso la madre en la denuncia judicial. Según la denunciante, después de aquella revelación inicial y tras varias sesiones de terapia psicológica, su hija le contó que en realidad los abusos habían ocurrido más de una vez.

La investigación avanzó, al principio, sin evidencias concluyentes acerca de la presunta responsabilidad de los denunciados. Tanto que el 6 de febrero el fiscal Roberto Silvestre opinó que no había, a esa altura, elementos con solidez suficiente como para que la jueza continuara con la causa y solicitó que reservara las actuaciones, hasta tanto surgieran otras pruebas.

Las dos médicas que le hicieron un examen ginecológico a la jovencita, en abril, emitieron un informe en el que no pudieron afirmar que hubiera sufrido acceso carnal, debido a que constataron que presentaba lo que en medicina llaman himen complaciente, aquel que ante la penetración se distiende y, por lo tanto, no quedan las lesiones típicas del acceso, según trascendió. La adolescente fue entrevistada, a través del dispositivo de Cámara Gesell, por una psicóloga del Poder Judicial de Concarán, a quien le reiteró el relato que le había hecho a su madre. Según la especialista, la chica evidenciaba todos los síntomas que validan su narración para hacerla creíble y tiene signos compatibles con la experiencia de haber sufrido abuso sexual. El defensor Pérez dijo ayer que él solicitó una segunda entrevista a la menor en Cámara Gesell, que se iba a hacer en abril, pero al final no se concretó. Luego “fijaron una tercera para el viernes pasado, 9 de agosto”, indicó. “Hace quince días presenté una ampliación del pliego de preguntas que había presentado para la segunda entrevista, pero el defensor de Menores, José Luis Guiñazú, se opuso a mi cuestionario, con el argumento de que era impertinente porque ya había sido contestado. Y la jueza le hizo lugar al planteo de él”, señaló Pérez El defensor dijo que después de esa última entrevista psicológica, y “solo porque el fiscal subrogante pidió la indagatoria de los dos denunciados, la jueza ordenó la detención de ambos”. “En el llamado a indagatoria no está mencionada esta última Cámara Gesell. El domingo ratifiqué mi planteo de nulidades y pedí que suspendieran la indagatoria y las resuelvan, por estar en juego la defensa en juicio”, afirmó. Agregó que recusó a la jueza Besso “por el temor de parcialidad”. “Es que no tengo participación en el expediente. Es como si me pasan una película para que yo mire nomás”, dijo.

F:ED

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