El obispo de San Luis, Gabriel Barba, mantuvo una audiencia privada con el papa León XIV en la Biblioteca Privada del Palacio Apostólico, donde durante unos 20 minutos compartió la realidad pastoral y social de la provincia. El encuentro había sido solicitado meses atrás y tuvo como protagonista a una réplica del Santo Cristo de la Quebrada, símbolo de la fe popular sanluiseña.
La imagen del obispo Gabriel Barba junto al pontífice recorrió rápidamente las redes sociales y los medios de San Luis. En sus manos, el religioso llevaba una réplica del Cristo de la Quebrada, pero detrás de esa fotografía hubo una conversación que, según relató el propio obispo, fue mucho más profunda de lo que esperaba.
Un encuentro solicitado después de las fiestas patronales
Luego de las fiestas patronales de Villa de la Quebrada y Renca, celebradas en mayo, Barba decidió solicitar una audiencia con el nuevo Papa. El pedido se canalizó a través de la Nunciatura Apostólica y semanas después llegó la confirmación: León XIV lo recibiría el jueves 3 de septiembre.
El objetivo del obispo era acercarle al pontífice una mirada sobre la realidad de la Diócesis de San Luis y de la sociedad provincial.
“Nosotros los obispos cada diez años tenemos lo que se llama la visita ad limina, donde hacemos una presentación de nuestras diócesis. Yo lo que quería hacer era que de mi parte tuviera la realidad de San Luis y contarle”, explicó Barba ante los medios.
El obispo no conocía personalmente a León XIV y llegó al encuentro sin saber cómo se desarrollaría la conversación. Su expectativa inicial era que el Papa simplemente escuchara su exposición.
Sin embargo, la audiencia terminó superando sus previsiones.
“Fue mucho más que una escucha”, sintetizó.
Incluso fue Barba quien intentó dar por finalizado el encuentro cuando consideró que ya había transmitido todo lo que quería decir. “Bueno, Santo Padre, no lo molesto más, lo dejo”, le dijo. La respuesta del Papa fue inmediata: “No, no es molestia”.
El mensaje de León XIV: cuidar a las personas
Durante la conversación, Barba presentó distintos aspectos de la realidad pastoral de la diócesis y de la sociedad sanluiseña.
Según el relato del obispo, León XIV realizó una devolución sobre lo conversado y respaldó parte del camino pastoral que se viene desarrollando en la provincia.
Uno de los conceptos centrales de la audiencia estuvo relacionado con el cuidado de las personas y la cercanía con la comunidad.
Barba recordó que el Papa le pidió que siempre cuide “lo humano de las personas”, que esté cerca de la gente y del pueblo y que tenga paciencia.
El obispo vinculó esas palabras con la encíclica Magnífica Humanitas, que, según explicó, le hizo recordar durante la conversación.
El Cristo de la Quebrada quedó sobre el escritorio del Papa
Uno de los momentos más significativos de la audiencia ocurrió apenas Barba ingresó a la sala. El obispo llevaba consigo una réplica del Santo Cristo de la Quebrada, que decidió entregarle personalmente a León XIV.
“Mis palabras fueron: ‘Mírelo. Le entrego el corazón del pueblo de San Luis’”, relató.
Para Barba, la imagen representa una síntesis de la religiosidad popular de la provincia.
“Acá está la síntesis de la fe del pueblo de San Luis. Hay mucha devoción, la devoción popular más grande”, sostuvo.
La réplica, además, tiene una particularidad: fue realizada mediante un proyecto vinculado con la Pastoral Carcelaria, con participación de personas privadas de su libertad.
El obispo explicó que durante años trabajó para concretar una réplica que fuera idéntica al Cristo original.
La imagen quedó sobre el escritorio de León XIV mientras continuaba la conversación.
“Me impresionaba. Digo, ‘estoy hablando con el Papa y el Cristo está ahí en su escritorio’”, recordó Barba.
El momento adquirió todavía mayor significado cuando el pontífice volvió a hablar sobre la necesidad de estar cerca de la gente y del pueblo y señaló precisamente al Cristo.
“Digo, ¿cómo se dio cuenta de lo que significa el Cristo de la Quebrada en San Luis?”, contó el obispo.
Antes de finalizar la audiencia, Barba se acercó al costado del escritorio, se arrodilló y pidió una bendición especial para todo el pueblo de San Luis.
La expectativa por la visita del Papa a la Argentina
Durante el encuentro, León XIV también le preguntó a Barba qué podía contarle acerca de la expectativa que había generado el anuncio de su próxima visita a la Argentina.
El obispo le transmitió la alegría y esperanza que despertó la noticia entre los argentinos y, particularmente, entre los fieles sanluiseños.
La futura visita ya comenzó a generar movimiento en la Diócesis de San Luis. La Pastoral Juvenil trabaja en la organización de grupos que viajarán a Buenos Aires para participar del encuentro con jóvenes en el Monumento de los Españoles.
Además, distintas parroquias comenzaron a organizar viajes hacia Córdoba, una alternativa que permitiría reducir costos y evitar que los peregrinos tengan que pasar la noche fuera de la provincia.
La inesperada conexión con Villa Mercedes
El encuentro con León XIV tuvo un último capítulo que sorprendió especialmente a Barba y que conectó al Vaticano con Villa Mercedes.
Cuando el obispo salió de la audiencia, uno de los asistentes del Papa se acercó para acompañarlo. Se trataba de un sacerdote que lleva varios años trabajando en Roma.
El religioso lo saludó con afecto, lo abrazó y le reveló algo inesperado:
“Yo soy de Villa Mercedes”, le dijo.
Según recordó Barba, el sacerdote se mostró especialmente contento por conocerlo y por saber que el obispo había llevado hasta el Vaticano una réplica del Cristo de la Quebrada.
La coincidencia terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más llamativas de la visita.
“Un mercedino asistiendo al Papa”, resumió Barba.

