Estudiantes argentinos hicieron historia: el ITBA ganó una de las competencias de cohetería más importantes del mundo

Compitió contra más de 170 universidades de todo el mundo en Texas

Un equipo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) alcanzó un logro histórico al consagrarse campeón en la categoría Diseño y Construcción de la International Rocket Engineering Competition (IREC) 2026, una de las competencias universitarias de cohetería más prestigiosas del planeta. El certamen se desarrolló en Texas, Estados Unidos, y reunió a más de 170 equipos universitarios de distintos países.

El reconocimiento fue posible gracias a Aconcagua, el primer cohete supersónico desarrollado por estudiantes argentinos, que obtuvo el único puntaje perfecto en su categoría, un hito sin precedentes para una universidad del país.

Un logro histórico para la ingeniería argentina

El ITBA Rocketry Team, integrado por más de 60 estudiantes de distintas carreras de ingeniería, además de quedarse con el primer puesto en Diseño y Construcción, logró el séptimo lugar en la categoría general 30k COTS y el undécimo puesto por su reporte técnico.

“Los resultados son increíbles porque competimos contra 170 equipos y es la primera vez que una universidad argentina participa con un cohete supersónico”, expresó Felipe Ranftl, estudiante de Ingeniería Mecánica del ITBA y uno de los tres directores del proyecto.

Qué es la International Rocket Engineering Competition

La International Rocket Engineering Competition (IREC) es considerada la competencia universitaria de cohetería más importante del mundo. Está organizada por la Experimental Sounding Rocket Association (ESRA), con el respaldo de la American Institute of Aeronautics and Astronautics (AIAA) y el patrocinio de SpaceX.

Más allá de la velocidad o la altura alcanzada, la evaluación se centra en la calidad integral del desarrollo de ingeniería. En la categoría 30k COTS, los equipos deben diseñar un cohete capaz de alcanzar 30.000 pies (cerca de 10.000 metros) con la mayor precisión posible, superar dos veces la velocidad del sonido y recuperar el vehículo mediante un sistema de paracaídas.

Aconcagua, el primer cohete supersónico desarrollado por estudiantes argentinos

El proyecto Aconcagua demandó cerca de un año de trabajo entre tareas de diseño, simulaciones, fabricación y ensayos.

Una de las principales dificultades que enfrenta el equipo argentino es que, debido a las restricciones para importar motores con componentes explosivos, no puede realizar pruebas completas en el país.

Según explicó Felipe Ranftl, el equipo prueba todos los subsistemas por separado y recién ensambla el cohete completo en Estados Unidos, donde adquiere el motor y realiza el primer lanzamiento directamente durante la competencia.

La clave del puntaje perfecto

El diferencial del proyecto estuvo en el nivel de detalle aplicado durante todo el proceso de ingeniería.

El equipo priorizó un diseño altamente optimizado, validó cada decisión técnica mediante simulaciones y cuidó cada aspecto de la documentación presentada a los jueces.

Ese trabajo permitió que Aconcagua fuera el único proyecto de toda la competencia en obtener el puntaje perfecto en la categoría Diseño y Construcción, un reconocimiento que evalúa tanto el desempeño del cohete como la calidad del desarrollo técnico.

El potencial de la ingeniería argentina

Para Felipe Ranftl, el resultado también demuestra el nivel de formación de los profesionales argentinos.

El estudiante destacó que, pese a las limitaciones para acceder a determinados insumos y realizar ensayos en el país, el equipo logró competir al máximo nivel gracias a la planificación y al trabajo sostenido.

También señaló que uno de los principales desafíos para el futuro es ampliar las oportunidades laborales en la industria aeroespacial argentina, ya que muchos ingenieros terminan desarrollando sus carreras en el exterior por la escasa oferta local.