Nacido en la provincia de Córdoba, Vilche se radicó en Villa Mercedes hace 13 años. Aquí encontró un espacio de contención junto a otros ex combatientes y se sumó activamente a la tarea de “malvinizar”, compartiendo su historia con estudiantes y visitantes en el Museo Malvinas “Eduardo R. Guzmán”, donde pasaba gran parte de sus días.
Con orgullo participaba de cada acto conmemorativo vinculado a la causa Malvinas, manteniendo viva la memoria colectiva.
Sus restos son velados en la sala Los Palmares, ubicada en Balcarce 1440.
Desde el Ministerio de Gobierno expresaron: “Hacemos llegar nuestras más sentidas condolencias y nos unimos al dolor que embarga a todos sus seres queridos en estos momentos de tristeza”.
⚓ Su paso por la Armada y la Guerra de Malvinas
En 1970, Vilche ingresó a la Armada Argentina. Tras su formación en Río Santiago, se especializó como furriel —oficinista naval—, aunque recibió entrenamiento para actuar en situaciones de combate.
Con apenas 17 años tuvo su primer destino en el Crucero ARA General Belgrano, donde permaneció durante una década. Más tarde fue trasladado al Rompehielos ARA Almirante Irízar, donde se desempeñó como cabo primero oficinista furriel.
Un mes antes del inicio de la Guerra de Malvinas, regresaba de una campaña en la Antártida cuando fue convocado de urgencia a Puerto Belgrano. Allí se integró nuevamente al Irízar, que zarpó hacia el Atlántico Sur. Durante la navegación, la tripulación tomó conocimiento de que la misión tenía como destino las islas.
Tras el desembarco de personal y provisiones, el Irízar fue acondicionado como buque hospital y cumplió esa función durante todo el conflicto bélico.
Del silencio a la memoria activa
Finalizada la guerra, fue destinado a la Base Aeronaval Punta Indio, pero las secuelas físicas y emocionales dificultaron su continuidad en la fuerza, por lo que solicitó la baja.
De regreso en Córdoba, logró reinsertarse laboralmente como colectivero, luego de atravesar un proceso complejo para conseguir trabajo.
En 2012, ya radicado en Villa Mercedes, comenzó a narrar su experiencia tras muchos años de silencio. En el museo local encontró el espacio para transformar su historia personal en memoria colectiva, aportando a la construcción de identidad y conciencia histórica en nuevas generaciones.
Su partida deja un profundo vacío entre sus camaradas y en la comunidad que lo acompañó en estos años.


