La industria textil argentina encendió nuevas señales de alarma ante el creciente peso de las importaciones en el mercado interno. Según entidades empresarias del sector, los productos provenientes del exterior ya representan cerca del 70% del abastecimiento, mientras las fábricas locales enfrentan una fuerte caída de la actividad y reclaman condiciones equitativas para competir.
El escenario fue planteado por la Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que cuestionaron las condiciones bajo las cuales ingresan determinados productos importados y advirtieron sobre el impacto que la situación está generando sobre la producción y el empleo industrial.
Las importaciones ganan participación en el mercado argentino
Desde Pro Tejer señalaron que históricamente el mercado interno se repartía aproximadamente en partes iguales entre la producción nacional y los artículos importados. Esa relación cambió de manera significativa y, actualmente, cerca del 70% del mercado textil argentino estaría abastecido desde el exterior.
La entidad vinculó este escenario con la apertura comercial, la desregulación de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real, al tiempo que planteó que las medidas destinadas a reducir la carga tributaria y mejorar la competitividad de las empresas argentinas no avanzaron al mismo ritmo.
Durante el primer semestre de 2026, Argentina importó 177.356 toneladas de productos textiles e indumentaria, por un valor de US$911 millones. En términos interanuales, el volumen total disminuyó un 20% y el valor retrocedió un 5%.
Sin embargo, el comportamiento fue muy diferente según cada segmento de la cadena.
Fuerte crecimiento de la indumentaria importada
Mientras retrocedió el ingreso de insumos utilizados por la producción nacional, las importaciones de productos terminados se mantuvieron en niveles elevados.
Las compras externas de indumentaria aumentaron un 62% en toneladas y un 36% medidas en dólares, mientras que las importaciones de productos para el hogar, como sábanas y toallas, crecieron un 26% en volumen y un 7% en valor.
En cambio, se registraron fuertes bajas en materias primas, hilados y tejidos. Para el sector, esta diferencia constituye una señal de la menor actividad de las fábricas argentinas frente al avance de los bienes terminados provenientes del exterior.
FITA denuncia “competencia fraudulenta”
La Federación de Industrias Textiles Argentinas advirtió además sobre lo que definió como una situación de “competencia fraudulenta”.
Según la entidad, la discusión no pasa exclusivamente por la apertura comercial, sino por las condiciones en las que determinados productos ingresan al país.
FITA sostuvo que más del 70% de los productos importados ingresarían con valores significativamente inferiores a los antecedentes registrados en el sector, situación que atribuyó a posibles maniobras de subfacturación. En algunos casos, aseguró, los precios declarados ni siquiera alcanzarían para cubrir el costo de la principal materia prima utilizada en su fabricación.
La organización empresarial también señaló que la industria argentina debe afrontar carga tributaria, costos productivos, problemas logísticos y dificultades de acceso al financiamiento, mientras compite con plataformas internacionales de comercio electrónico.
Entre ellas mencionó a Shein y Temu, a las que cuestionó por las condiciones arancelarias bajo las cuales comercializan productos en el mercado argentino.
Seis de cada diez máquinas están paradas
El deterioro de la actividad también aparece reflejado en los indicadores productivos.
Durante el primer semestre de 2026, la producción textil cayó un 24,4% respecto del mismo período de 2025 y acumuló un retroceso del 34% frente a 2023.
A su vez, la utilización de la capacidad instalada descendió hasta el 39%, lo que significa que aproximadamente seis de cada diez máquinas permanecen sin actividad en las fábricas textiles argentinas.
Frente a este panorama, FITA reclamó que se garantice el cumplimiento de las normas vigentes de comercio exterior y que se establezcan condiciones de competencia equitativas.
El debate se produce en un escenario marcado por la política de apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, y por la discusión acerca del impacto que el ingreso de bienes importados genera sobre los distintos sectores de la industria argentina.

