El equipo económico del Gobierno sigue de cerca la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a febrero, que será difundido por el INDEC en los próximos días.
Según estimaciones preliminares que manejan en la Casa Rosada, la inflación podría ubicarse nuevamente por debajo de los registros de meses anteriores, lo que reforzaría la narrativa oficial sobre una tendencia descendente en los precios.
En el entorno del Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, consideran que los datos preliminares de consultoras privadas muestran una desaceleración, aunque advierten que todavía se trata de un proceso frágil y sujeto a la evolución de variables como el consumo y los ajustes de tarifas.
El antecedente de enero y la estrategia económica
El último dato oficial del INDEC mostró que la inflación de enero registró una desaceleración respecto de los niveles más altos del año pasado, lo que fue interpretado por el Gobierno como una señal positiva para su programa económico.
Desde el Ejecutivo sostienen que la combinación de ajuste fiscal, política monetaria restrictiva y menor emisión comienza a impactar en la dinámica de precios.
No obstante, economistas y analistas advierten que la evolución de la inflación en los próximos meses dependerá también de factores como la recuperación del consumo, la actualización de precios regulados y la estabilidad del tipo de cambio.
Un dato clave para el rumbo económico
El indicador de febrero será observado con atención tanto por el mercado financiero como por los distintos sectores económicos, ya que permitirá evaluar si la desaceleración inflacionaria se consolida.
Para el Gobierno, una baja sostenida del IPC es considerada una condición central para estabilizar la economía y avanzar en la normalización del sistema financiero, luego de varios años de alta inflación en la Argentina.


