Kristalina Georgieva advirtió por la energía y pidió reforzar el ajuste fiscal

La titular del FMI alertó por el impacto de los precios de la energía, la deuda pública y el avance de la inteligencia artificial sobre la economía mundial.

La energía será uno de los factores centrales que condicionarán a la economía mundial en los próximos años, junto con el avance de la inteligencia artificial y el aumento de la deuda pública, advirtió la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.

La funcionaria realizó el planteo en un discurso previo a las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, que se desarrollarán en Bangkok entre el 12 y el 18 de octubre de 2026.

“No podemos seguir postergando las medidas políticas necesarias; cuentan con las herramientas, así que tengan la sabiduría para utilizarlas”, sostuvo Georgieva, quien pidió a los gobiernos avanzar con planes creíbles de consolidación fiscal.

El impacto del shock energético

Georgieva describió un escenario global atravesado por fuerzas contrapuestas. Por un lado, señaló el impacto negativo de los precios elevados de la energía. Por otro, destacó el impulso positivo de la demanda asociado al desarrollo de la inteligencia artificial.

El efecto, según explicó, es desigual entre los países. Las economías afectadas por conflictos bélicos enfrentan los mayores golpes al crecimiento, mientras que también están especialmente expuestos los países que dependen de las importaciones de energía y cuentan con poco margen fiscal o monetario para responder a nuevas perturbaciones.

El aumento de los costos energéticos impacta sobre los precios de los fertilizantes, los alimentos y los principales insumos industriales. Esa combinación genera un escenario complejo para los bancos centrales, porque suma mayores presiones inflacionarias a un menor crecimiento.

La titular del FMI indicó que el precio del petróleo se mantiene alrededor de los US$100 por barril y que las dificultades en la capacidad global de refinación presionan sobre el costo de los combustibles para consumidores y empresas.

También advirtió por el gas natural, especialmente debido a las dificultades para transportar gas natural licuado mientras persistan las amenazas a la navegación a través del estrecho de Ormuz. “El invierno se acerca”, afirmó, al advertir que las presiones sobre los precios podrían intensificarse durante los próximos meses en el hemisferio norte.

Incluso si terminan los conflictos en Medio Oriente, Georgieva sostuvo que el problema de los precios elevados de la energía podría prolongarse. En esa línea, señaló que los mercados de futuros anticipan valores altos del petróleo hasta 2027.

La inteligencia artificial y la deuda pública

La inteligencia artificial ocupa un lugar central en el diagnóstico del FMI. Georgieva estimó que la inversión mundial en IA en relación con el PBI podría alcanzar y eventualmente superar los niveles que demandaron grandes transformaciones como la construcción de los trenes, las redes eléctricas y las telecomunicaciones.

El fenómeno beneficia especialmente a las economías integradas en las cadenas de producción tecnológica, entre ellas Estados Unidos, China e India. Sin embargo, la funcionaria advirtió que el crecimiento vinculado con la IA también puede ampliar las diferencias entre países y aumentar la demanda de energía.

El tercer desafío planteado por Georgieva es fiscal. La deuda pública mundial se acerca a los niveles más altos registrados desde el final de la Segunda Guerra Mundial, mientras que el aumento de las tasas de interés encarece el costo de refinanciarla.

La titular del FMI rechazó la idea de depender exclusivamente de un crecimiento económico futuro para resolver el problema fiscal. Según explicó, durante buena parte de los últimos 17 años las tasas de interés se mantuvieron por debajo del crecimiento de la economía, una relación que ahora resulta menos favorable.

El pedido de consolidación fiscal

Georgieva sostuvo que los gobiernos deben explicar por qué es necesaria la consolidación fiscal, diseñar planes que reduzcan el impacto sobre el crecimiento y protejan a los sectores más vulnerables, y acompañar el proceso con reformas estructurales.

Entre las medidas mencionadas figuran mejorar la capacitación de los trabajadores, flexibilizar los mercados laborales, facilitar la creación y salida de empresas, ampliar el acceso al capital de riesgo y reforzar la seguridad energética.

Además, reclamó reducir la burocracia y eliminar regulaciones obsoletas para liberar el potencial del sector privado.