En una entrevista sin reservas con “El Potenciómetro”, César Albarracín y Pablo Quiroga, autoridades de la masonería en Villa Mercedes, ofrecieron una mirada clara sobre una institución que, pese a su larga historia, continúa despertando curiosidad, mitos y preguntas.
“La masonería es una escuela filosófica, iniciática y progresista”, definieron. Su propósito, dicen, es formar mejores personas, trabajar en valores como la libertad, igualdad y fraternidad, y colaborar en la construcción de una sociedad más justa.
Uno de los lemas más visibles en la ciudad, “Ciencia, Justicia y Trabajo”, puede verse grabado en la antigua sede del templo Sabonarola, en calle Riobamba 76, hoy en desuso.
“No somos una secta ni una religión, ni practicamos rituales secretos. Hablamos de discreción, no de secretismo”, aclararon, frente a los prejuicios aún vigentes.
Ambos destacaron que la masonería reúne personas comunes de diversas profesiones y creencias. “Libre y de buenas costumbres” es la frase que define al aspirante ideal: con pensamiento independiente y conducta ética.
La institución, explicaron, no impone dogmas y valora la tolerancia religiosa, política y social. Por eso conviven allí personas con distintas ideologías, pero unidas por una búsqueda de mejora personal y colectiva.
Con una historia que supera los 300 años, la masonería ha sido parte de los movimientos que forjaron la independencia en América Latina. Figuras como San Martín, Belgrano, Sarmiento, Moreno y Alfonsín estuvieron vinculadas a ella.
“No manejamos el mundo. Apenas podemos con nuestras propias agendas”, ironizó Albarracín, desmitificando teorías conspirativas.
Hoy, con reuniones activas en logias locales, sus miembros escriben, debaten y reflexionan sobre temas sociales. En ese marco, este miércoles mantendrán una audiencia formal con el intendente Maximiliano Frontera, con el objetivo de integrarse a eventos protocolarios donde se conmemoren figuras ligadas a la masonería.
Quiroga reveló que tras la pandemia hubo una gran afluencia de jóvenes interesados. “Ese encierro nos enseñó la importancia del pensamiento reflexivo y del compromiso con lo social”, explicó.
Aunque la masonería vivió un período de declive en Villa Mercedes, sus referentes aseguran que atraviesan una nueva etapa de reconstrucción y visibilidad, con un recambio generacional prometedor.


