Comprar exactamente los mismos productos no cuesta lo mismo en todo el territorio argentino. Un relevamiento de la Universidad de San Andrés (Udesa) detectó importantes diferencias de precios entre provincias y regiones, con brechas que en determinados rubros, como carnes y lácteos, pueden superar el 30%.
El fenómeno responde a múltiples factores y no depende exclusivamente de la inflación. Las distancias respecto de los centros de producción y distribución, los costos de transporte, los salarios, el tamaño de los mercados, la competencia comercial y la presión impositiva local inciden sobre el valor que finalmente paga el consumidor.
La Pampa, entre las provincias más caras
El estudio de Udesa, elaborado a partir de información de la Secretaría de Comercio, comparó una canasta de productos y determinó cuánto cuesta en cada provincia respecto del promedio nacional.
Según el relevamiento, La Pampa encabeza el listado de las provincias con precios más elevados, al ubicarse 8,1% por encima del promedio nacional.
Detrás aparecen Santa Cruz, con un 7,4% adicional; Chubut, con 7,1%; y Neuquén, con 6,4%.
En el extremo contrario se encuentra Chaco, donde los precios se ubican un 4,5% por debajo del promedio nacional. También aparecen entre las jurisdicciones relativamente más económicas Corrientes (-4%) y Entre Ríos (-3,5%).
La Patagonia aparece como la región más cara
Cuando la comparación se realiza por regiones, la diferencia se vuelve todavía más clara.
La Patagonia registra precios aproximadamente 6,6% superiores al promedio nacional, mientras que en la clasificación regional la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se ubica 3,9% por debajo.
De esta manera, la distancia entre ambos extremos regionales alcanza los 10,5 puntos porcentuales.
Sin embargo, el análisis cambia cuando se observa provincia por provincia. En esa comparación, CABA se encuentra 1,6% por debajo del promedio nacional y no constituye la jurisdicción más barata, ya que queda detrás de provincias como Chaco, Corrientes y Entre Ríos.
Logística: una de las claves detrás de los precios
Uno de los factores centrales para explicar las diferencias es el costo de trasladar mercadería a través de un país con enormes distancias.
En regiones alejadas de los principales centros de producción y distribución, transportar, almacenar y conservar productos implica mayores costos que luego pueden trasladarse al precio final.
El economista y director de Focus Market, Damián Di Pace, señaló que en el caso patagónico tienen especial incidencia las distancias, el transporte, el almacenamiento y la energía.
A eso se agregan otros costos locales, como alquileres, salarios y servicios, además de mercados con menor escala, donde existen menos consumidores entre los cuales distribuir los gastos asociados al abastecimiento.
El economista jefe de Fundación Libertad y Progreso, Diego Piccardo, también destacó que abastecer regiones con poca población incrementa el costo logístico por unidad: un mismo traslado debe amortizarse sobre una cantidad menor de productos vendidos.
Lácteos y carnes: diferencias que pueden superar el 30%
La situación se vuelve especialmente visible en los alimentos que necesitan cadena de frío y una reposición frecuente.
Según el relevamiento, los lácteos se encuentran un 10,3% por encima del promedio nacional en la Patagonia, mientras que en CABA se ubican aproximadamente 10,1% por debajo.
También existen diferencias importantes en artículos de higiene y perfumería, que presentan valores 9,8% superiores al promedio nacional en la región patagónica.
En determinados productos, especialmente carnes y lácteos, las diferencias entre regiones pueden superar el 30%.
Esto no significa necesariamente que el productor cobre ese porcentaje adicional. Una parte considerable de la diferencia puede acumularse durante las distintas etapas de transporte, distribución, conservación y comercialización.
Los productos perecederos tienen además mayores riesgos de pérdidas, vencimientos y deterioro, factores que también terminan formando parte de la estructura de costos.
Salarios más altos tampoco garantizan mayor poder adquisitivo
Los ingresos constituyen otro elemento de la ecuación.
De acuerdo con datos del Ministerio de Capital Humano citados en el análisis, Neuquén registraba a marzo de 2026 el salario promedio neto más alto entre los trabajadores privados formales del país, con $3.161.126.
Las provincias de Santa Cruz y Chubut también aparecen entre las jurisdicciones con mayores remuneraciones, en buena medida por el peso de actividades como el petróleo, gas y minería.
Sin embargo, un salario nominal elevado no implica automáticamente un mejor nivel de vida.
Cuando los ingresos aumentan pero también lo hacen los alquileres, alimentos, servicios y otros gastos cotidianos, parte de esa ventaja salarial desaparece. En consecuencia, para evaluar la situación económica de los hogares resulta necesario observar el poder adquisitivo real y no solamente el monto nominal de los salarios.
Un mapa de precios condicionado por cada economía regional
El relevamiento muestra que la formación de precios en Argentina presenta diferencias estructurales entre las distintas zonas del país.
La distancia geográfica, la infraestructura logística, el tamaño de cada mercado, los niveles salariales, los impuestos provinciales y municipales, la competencia comercial y las características productivas de cada región forman parte de una combinación que termina impactando en las góndolas.
Por eso, aun cuando dos consumidores compren los mismos productos y marcas durante una misma jornada, el importe final puede variar considerablemente dependiendo de la provincia en la que realicen la compra.

