La morosidad en el sistema financiero argentino volvió a incrementarse durante mayo y profundizó una tendencia que preocupa tanto a bancos como a especialistas del sector. Como consecuencia del deterioro en la capacidad de pago de los hogares, casi 7 millones de personas ya no reúnen las condiciones necesarias para acceder a un nuevo crédito.
El fenómeno refleja un crecimiento sostenido de la irregularidad en los préstamos destinados a las familias, que acumula 19 meses consecutivos de subas, de acuerdo con datos elaborados sobre la base de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Según el relevamiento, la tasa de morosidad de los hogares pasó del 12,1% en abril al 12,7% en mayo, mientras que en las empresas aumentó del 3,3% al 3,5%. En consecuencia, la mora del conjunto del sector privado avanzó hasta el 7,7%, consolidando un escenario de creciente incumplimiento en los pagos.
Uno de los datos más preocupantes es que la mora en los créditos familiares se multiplicó por más de cinco en menos de dos años. En octubre de 2024 representaba apenas el 2,5%, mientras que actualmente supera el 12%, el registro más elevado desde la crisis posterior a la Convertibilidad.
Menos créditos y mayores restricciones
El aumento de la morosidad también impacta sobre la oferta de financiamiento. Ante el mayor riesgo de incumplimiento, las entidades financieras endurecieron los requisitos para otorgar préstamos y redujeron el ritmo de colocación de nuevos créditos, especialmente en el segmento de consumo.
El informe indica que 26 de los 30 bancos más grandes del país registraron un incremento de la mora durante mayo respecto del mes anterior, lo que evidencia que el problema se extiende de manera generalizada dentro del sistema financiero.
Las entidades no financieras también muestran un fuerte deterioro
La situación resulta aún más crítica entre las entidades no financieras, como fintech, cooperativas y otras compañías de crédito. En ese segmento, la morosidad alcanzó el 32,2%, cuando un año y medio atrás se ubicaba por debajo del 10%.
Este escenario explica por qué casi siete millones de argentinos presentan antecedentes negativos en los registros crediticios, una condición que limita significativamente la posibilidad de acceder a nuevos préstamos, refinanciaciones o productos financieros.


