Laila Sanz llega a Villa Mercedes con una obra que pone en escena las heridas detrás del ballet

En una entrevista con Resistencia Cultural, contó cómo transformó sus recuerdos y los testimonios de otros bailarines en una experiencia escénica que cuestiona la violencia naturalizada en la formación artística.

En una fotografía de una niña bailando puede haber un vestido delicado, una pose ensayada y una sonrisa. Lo que ocurrió antes de esa imagen, o después, queda fuera del encuadre.

Para Laila Sanz, volver a sus álbumes de danza no siempre significó reencontrarse con la ternura de la infancia. Algunas fotos traían también el recuerdo de una frase hiriente, una exigencia o una experiencia dolorosa que el escenario no mostraba.

De esa distancia entre lo que se ve y lo que se vive nació “Flan Ravana”, la obra que llegará por primera vez a Villa Mercedes y que convierte una historia personal en un relato colectivo.

En diálogo con Resistencia Cultural, por VMI Radio 88.1, la bailarina, creadora y directora compartió el proceso de una propuesta que abre preguntas sobre la enseñanza, el cuidado de las infancias y los límites de la exigencia.

El punto de partida fue un trabajo autobiográfico. Mientras revisaba su recorrido, Sanz advirtió cuánto espacio ocupaban todavía las voces de quienes la habían formado.

“Todo lo que te dice cobra muchísimo valor”, explicó sobre esa mirada docente que los estudiantes de danza buscan durante su aprendizaje.

Entonces decidió ampliar la investigación. Entrevistó a bailarines y bailarinas con quienes había compartido su formación en el Instituto del Teatro Colón y su paso por compañías de Argentina y del exterior. La pregunta inicial era sencilla: si recordaban alguna situación violenta en su experiencia con la danza.

Lo que había surgido de su propia memoria encontró resonancia en otras historias. Con ese material construyó un guion que reúne vivencias personales y frases recopiladas durante las entrevistas: aunque un solo cuerpo las interprete, son muchas las voces que llegan a escena.

La experiencia comienza al ingresar al espacio, con una instalación que reúne vestuario, tutús, fotografías, álbumes y cintas VHS conservados durante sus años de formación y trabajo en danza clásica.

El público puede interactuar con los videos, rebobinarlos y adelantarlos. También encontrarse con las fotografías intervenidas mediante bordados, un trabajo realizado junto a la artista visual Flora Acosta.

Esos objetos permiten acercarse al universo de su infancia y adolescencia, pero también mirar lo que permanecía detrás de las imágenes.

“Uno ve en el álbum de fotos a una niña bailando y le genera ternura”, contó. En su caso, aparecían además recuerdos de lo sucedido ese día y de aquello que no había quedado registrado en la foto.

Después de esa entrada íntima, el relato se vuelve colectivo.

Un cuerpo entre lo bello y lo grotesco

La obra obtuvo una Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes, que le permitió acceder a una asesoría con Vivi Tellas, referente del biodrama. Sanz recordó una consigna decisiva de ese intercambio: reunir las frases recopiladas y construir con ellas un poema atravesado por su violencia.

A partir de ese trabajo tomó forma el guion.

En escena, la intérprete se desdobla entre docente y alumna. Para desarrollar esa dimensión contó con la asistencia de Rocío Spinelli, un acompañamiento importante para una artista cuya formación proviene de la danza.

La búsqueda estética trabaja sobre los contrastes: lo bello y lo grotesco, lo suave y lo rígido, la delicadeza y la agresión. La violencia adquiere un cuerpo y una presencia que incomodan las expectativas asociadas al ballet.

Según explicó, decidió no identificar a las personas a quienes se atribuyen las frases. Además de su propia protección, buscó poner el foco en las prácticas y en el entorno que, desde su perspectiva, permite que se sostengan.

“Es todo un ecosistema que sostiene esta violencia”, afirmó.

¿Hasta dónde puede llegar la exigencia?

Una de las preguntas centrales de “Flan Ravana” excede la formación artística: ¿qué sucede cuando la exigencia se utiliza para justificar el maltrato?

Sanz invitó a acercarse también a familias, docentes y personas que transitan clubes, conservatorios y otros espacios de formación intensiva. Su preocupación se vuelve especialmente firme cuando habla de niños y adolescentes.

“Estamos hablando de infancias”, remarcó.

Nacida en Neuquén y criada en Buenos Aires desde los siete años, comenzó danza jazz a los diez y danza clásica a los doce. Recordó que en algunos estudios le decían que ya era demasiado grande para empezar. Con el tiempo, interpretó ese comienzo más tardío como una posibilidad de haber preservado parte de su infancia de ambientes que describe como opresivos.

Su reflexión alcanza también al derecho al juego y a la necesidad de encontrar otras formas de acompañar el aprendizaje.

“Cómo permitir sacar el potencial de una persona, pero dándole vitalidad, no quitándole vitalidad”, planteó. “Me parece que es una pregunta que todos los docentes nos tenemos que hacer”.

Seguir bailando, transformar lo vivido

La obra, estrenada en 2022, también representa para su creadora una manera de compartir y elaborar experiencias difíciles.

“Para mí, al contrario, es como liberador en cierto punto”, expresó sobre la posibilidad de llevar esas historias a escena.

Contó que algunas compañeras, después de verla, recordaron situaciones que habían olvidado. Otras, según relató, se habían alejado por completo de la danza tras sus experiencias de formación.

En su caso, el vínculo con el movimiento permaneció.

“Para mí el bailar es parte de mi vida y parte de lo que soy”, sostuvo.

En ese recorrido destacó a la maestra Roxana Galand y su trabajo sobre danza y salud, que le permitió ampliar su mirada y pensar el movimiento como una forma de conocerse y habitar el cuerpo.

“Flan Ravana” nace de recuerdos dolorosos, pero su horizonte está en la posibilidad de transformarlos y de construir espacios más cuidadosos para quienes vienen después.

“No sé si quiero mejorar el mundo, pero por lo menos que sea un poquito más amable”, dijo Laila.

Tal vez ahí esté el gesto más profundo de esta obra: volver sobre lo que dolió y ponerlo en movimiento para que otras historias puedan escribirse de otra manera.

La presentación en Villa Mercedes

“Flan Ravana” se presentará el sábado 3 de octubre, a las 21:30, en El Portal, ubicado en León Guillet y Granaderos Puntanos.

Será su primera presentación en Villa Mercedes y, según lo anunciado durante la entrevista, la única función prevista en la ciudad en esta visita.

Las reservas se realizan al 2657-521159.