Las mascotas, aliadas emocionales clave en tiempos difíciles

Ciencia y experiencia coinciden en los beneficios de convivir con animales

La compañía de un animal puede reducir la ansiedad, aliviar la soledad y brindar consuelo en momentos de crisis. Así lo confirma no solo la experiencia cotidiana de miles de personas, sino también diversos estudios científicos.

La psicóloga Virginia Vallejo, en una entrevista a NA, sostiene que “las mascotas no solo brindan compañía, sino que pueden convertirse en una red emocional clave para muchas personas”.

“Desde mi trabajo con familias y sus animales, he visto cómo su presencia transforma por completo el estado emocional de una persona”, afirmó Vallejo.

Explicó que “el vínculo con una mascota es incondicional, genera una sensación de presencia constante y acompaña sin juzgar, incluso en los momentos más duros”.

Además, remarcó el poder de gestos simples: “Acariciar un gato o simplemente observar su comportamiento tiene un efecto calmante que disminuye la ansiedad y alivia la soledad”.

Comparando a quienes conviven con animales y quienes no, la especialista fue clara: “Las personas que viven con mascotas suelen desarrollar mayor empatía, responsabilidad y capacidad de conexión emocional”.

Vallejo señaló que este efecto se nota aún más en situaciones de duelo, estrés o depresión: “El contacto con una mascota puede ser el motivo para levantarse y mantenerse activo”.

Subrayó que hay evidencia científica que respalda estas observaciones: “Tener un animal mejora el ánimo, reduce la presión arterial y disminuye el cortisol, la hormona del estrés”.

Otro punto que destacó es el impacto de cuidar a una mascota en la organización diaria: “Alimentarlas, higienizar su espacio, jugar o pasearlas ayuda a estructurar la jornada y tiene un efecto positivo en la salud mental”.

“Estas rutinas —agregó— nos ayudan a tener momentos de presencia plena y a practicar la responsabilidad afectiva”. Incluso en el caso de los gatos, “cambiar la bandeja o compartir un rato de juego puede ser una pausa consciente que regula nuestras emociones”.

Consultada sobre por qué el vínculo con un animal es tan reconfortante, Vallejo resumió: “Las mascotas nos conectan con una forma pura de afecto. No esperan que estemos ‘bien’, simplemente están”.

Desde su experiencia profesional, compartió ejemplos concretos: “Veo gatos que buscan compañía justo cuando sus tutores más lo necesitan, o perros que detectan cambios emocionales y responden con cercanía”.

Para la especialista, ese lazo cotidiano genera contención: “Es un consuelo silencioso, pero profundamente reparador”.