Ley de Glaciares: el Congreso aprobó la reforma impulsada por el oficialismo con amplio respaldo

La Libertad Avanza y bloques aliados lograron convertir en ley la iniciativa tras más de 11 horas de debate

La norma redefine la protección de glaciares y habilita mayor margen para actividades productivas en zonas periglaciales

Tras una extensa sesión en la Cámara de Diputados, el Congreso de la Nación aprobó la reforma a la Ley de Glaciares, impulsada por el oficialismo de La Libertad Avanza, con 137 votos a favor, 111 en contra y tres abstenciones. La votación se concretó luego de más de 11 horas de debate, en una jornada marcada por tensiones políticas y fuerte polarización.

La iniciativa introduce modificaciones en el régimen vigente desde 2010, redefiniendo los alcances de protección ambiental sobre glaciares y zonas periglaciales, al tiempo que flexibiliza condiciones para el desarrollo de actividades extractivas, especialmente vinculadas a la minería.

Apoyos, rechazos y una votación clave

El proyecto fue respaldado por La Libertad Avanza, junto a bloques como PRO, UCR, Innovación Federal, Producción y Trabajo (San Juan) y otros espacios provinciales. Incluso, el oficialismo logró sumar apoyos puntuales de legisladores de Unión por la Patria.

En contraposición, la mayoría de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, sectores de la Coalición Cívica y otros bloques federales votaron en contra, al considerar que la reforma implica un retroceso en materia ambiental.

Las abstenciones correspondieron a legisladores del MID y del espacio provincial La Neuquinidad.

Debate técnico y político en el recinto

Durante el tratamiento, el presidente de la Comisión de Recursos Naturales, José Peluc, defendió la reforma y destacó el proceso de audiencias públicas, señalando que la iniciativa busca “aclarar conceptos sin modificar el paradigma de protección”.

En la misma línea, el diputado Nicolás Mayoraz sostuvo que la modificación permite armonizar la legislación ambiental con las competencias provinciales, habilitando evaluaciones más específicas sobre territorios.

Desde la oposición, en cambio, surgieron fuertes cuestionamientos. La diputada Adriana Serquis advirtió que la norma podría implicar una “regresión ambiental” y cuestionó la base científica del proyecto.

También se pronunciaron en contra referentes como Miguel Pichetto, quien alertó sobre una posible pérdida de control del Estado nacional, y Máximo Kirchner, que cuestionó el impacto de la medida sobre recursos estratégicos como el agua.

Tensiones previas y contexto político

Antes del tratamiento principal, la sesión estuvo atravesada por distintas mociones de apartamiento de reglamento impulsadas por la oposición, que no lograron prosperar. Entre ellas, iniciativas vinculadas a temas de política internacional y pedidos de interpelación a funcionarios del Gobierno nacional .

Además, la presencia de Karina Milei en uno de los palcos del recinto aportó un componente político adicional a una jornada ya cargada de tensión.

Un debate que continuará fuera del Congreso

La reforma a la Ley de Glaciares abre un nuevo escenario en la relación entre desarrollo productivo y protección ambiental en Argentina. Mientras el oficialismo sostiene que la norma brinda mayor claridad jurídica y promueve inversiones, sectores opositores y ambientalistas anticipan posibles judicializaciones y advierten sobre el impacto en recursos hídricos estratégicos.