Cuando la música no es solo un arte, sino también una herencia familiar, lo que nace es mucho más que una cantante. Nace una narradora de mundos, una tejedora de realidades invisibles. Así se forjó Lua Nera, el alter ego de una artista puntana cuya voz viaja entre culturas, siglos y emociones, conectando lo ancestral con lo contemporáneo.
Criada en una familia donde la música era casi un idioma materno —padres guitarreros, un abuelo acordeonista y armoniquista—, su destino empezó a trazarse desde los tres años, cuando ya componía canciones sobre brujas caníbales, preocupaciones existenciales de una niña con mucha imaginación y un grabador a cassette.

A los 12 años comenzó su formación técnica con el tenor Daniel Fernández, quien fue clave en su desarrollo vocal. En 2014 ganó los Intercolegiales Culturales en canto, y al año siguiente emigró a Mendoza para estudiar la Licenciatura en Música Popular con orientación en canto.
Fue entonces cuando llegó un punto de quiebre: una beca para asistir en Buenos Aires a un Congreso de Óperas Rock con profesores de Broadway y referentes argentinos. Allí, descubrió su voz blanca y mixta, una herramienta vocal que marcaría un antes y un después.

Con esa voz, comenzó a explorar géneros que parecían inalcanzables: folk nórdico, música celta, medieval y orquestal épica. Y así nació Lux Animae, banda que integró durante ocho años y con la que llegó a escenarios tan únicos como festivales medievales al pie de la montaña, entre elfos, arqueros y gaiteros.
La banda fue pionera en su estilo en Argentina y llegó a representar a Latinoamérica en el Gathering of Majik, un festival virtual con artistas de Dinamarca, Países Bajos e Italia.
En 2022, inicia su proyecto solista: Lua Nera, una propuesta que fusiona la esencia de culturas antiguas con ritmos y sonidos del presente. Allí conviven zambas argentinas con melodías celtas, sintetizadores con flautas de madera, la tradición con la experimentación.
En septiembre de este año, lanzará su primer disco: “Un Baile Más”, una obra íntima y emocional que narra duelos, cierres de ciclo, reconexiones espirituales y luz en medio de la oscuridad. No es solo un álbum: es una bitácora de resiliencia transformada en arte.

Además, trabaja en una colaboración con la cantautora neerlandesa Merulsa, quien recientemente grabó con Oliver Satyr de la mítica banda Faun, una de las influencias musicales más fuertes de Lua Nera. Juntas están creando la versión en inglés de la canción que da nombre al disco.
Y no se detiene. Ya está en producción su segundo álbum, previsto para fines de 2025 o principios de 2026. Será conceptual y narrará la historia de un guerrero, con una sonoridad aún más potente y épica, marcada por el folk nórdico, irlandés y medieval.
Su conexión con lo ancestral va más allá de lo musical. Viajó por Inglaterra, Alemania y Dinamarca para impregnarse de esas culturas que luego se filtran en sus composiciones. Ha pisado escenarios en festivales como Midgard, Mostro Medieval y Dramelot, además de presentarse en teatros y espacios culturales de Mendoza y San Luis, muchas veces junto a artistas como Sofía Persia y Naranja Los Cielos.

Lua Nera se adapta a cada evento: a veces canta solo con su tambor y pistas; otras, se presenta junto a músicos sesionistas que suman arpa, gaita, violín, whistle, percusiones y bajo, creando paisajes sonoros envolventes.
Como si fuera poco, también se formó como especialista en gestión cultural en la UNC, herramienta con la que busca profesionalizar aún más sus proyectos.
Su próximo deseo: presentar el disco por toda la provincia y seguir expandiendo su música al mundo. Paso a paso, canción a canción, ya lo está logrando.

Uno de los momentos más destacados de lo que va de su carrera y que ella destaca como una de sus experiencias más conmemorativas, es el lanzamiento de una nueva versión de la antigua canción gallega “O meu amor”, que realizó con el músico gallego Adrian Kruspe.
Redacción: Miriam Martin


