El ministro de Economía, Luis Caputo, envió un fuerte mensaje a los gobernadores dialoguistas en el marco de las negociaciones por la reforma laboral, al ratificar la postura oficial de avanzar con una reducción de impuestos. El foco del conflicto está puesto en la baja del Impuesto a las Ganancias para las empresas, una medida que, según las provincias, afectaría la recaudación coparticipable.
En declaraciones a Radio Mitre, Caputo explicó que el impacto de la reducción comenzaría a sentirse a partir de 2027, con una incidencia estimada de $1,5 billones, es decir, la mitad de lo que calculan los gobernadores, quienes hablan de una pérdida cercana a $3 billones. “La Argentina tiene que bajar impuestos”, sostuvo el funcionario, y remarcó que “el modelo viejo de salarios bajos en dólares, tipo de cambio alto e ineficiencia no sirve”.
El ministro se mostró optimista sobre el avance del proyecto de modernización laboral, aunque reconoció que la iniciativa está trabada por la discusión en torno a Ganancias. Según precisó, la baja comenzaría a regir desde el ejercicio 2026, con efectos fiscales al año siguiente, y busca estimular inversiones y mejorar la competitividad.
Mientras tanto, los gobernadores preparan una nueva reunión con eje en la recaudación. El encuentro se realizará en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde analizarán alternativas para compensar la eventual pérdida de ingresos si se sanciona la reforma. El artículo 190 del proyecto es el principal punto de fricción: propone reducir la alícuota del impuesto a las sociedades en los tramos 2 y 3, del 30% al 27% y del 35% al 31,5%, respectivamente.
De acuerdo con estimaciones de la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (AEFIP), el costo para las provincias rondaría los $3,18 billones, una cifra que el Gobierno discute a la baja. En ese contexto, los mandatarios provinciales buscan un instrumento de compensación uniforme que sea incorporado al proyecto de ley como condición para garantizar su apoyo en el Congreso.


