Mensajes para aprender a votar ocultos en los símbolos patrios

Se vienen las elecciones legislativas, y muchos no saben a quién votar ¿Qué nos dicen nuestros símbolos patrios?

Las elecciones de medio término llegan a nuestro país y nuestra provincia, pero la política de los últimos años ha generado un desgaste que hace que muchos piensen en no votar, o no sepan por quien hacerlo.  Pero los padres y madres de nuestra patria no tenían un pensamiento cortoplacista, y puede que nos hayan dejado mensajes ocultos en nuestros símbolos patrios, a los que solo hay que prestarles atención.

Antes que nada, mas allá de que uno siempre tiene un corazón con respecto a un partido o sector, voy a tratar de que mi mente librepensadora sea lo que hoy me guíe en esta nota, para generar un espíritu crítico, y no una elección.  No vamos a hacer una nota partidaria, vamos a hacer juntos una reflexión, y me refiero a juntos por que al analizar esos símbolos que nos legaron, la idea es que el lector se genere su propia idea de voto.

Personalmente, las últimas elecciones, especialmente las nacionales, se me han hecho muy difíciles.  No he votado lo que quería, he votado entre lo que había.  Y alguna vez, hablando con amigos, me han dicho que dejan de votar porque creen que es toda una mentira, que su voto no vale.  Yo creo que también estas últimas elecciones han demostrado que el voto si vale, pero quizás lo que nos falta es el aprendizaje sobre lo que vamos a votar, algo que hoy tenemos que reflexionar muy bien, porque se viene una elección legislativa.  No nos acordamos de los senadores, diputados, y concejales, hasta que hay (y perdonen la expresión) quilombo, y este año sí que lo ha habido.   Entonces, ¿por qué no mirar la historia, y buscar los mensajes que nos han dejado quienes soñaron con esta patria que hoy tenemos?  En la historia, en los símbolos, está el secreto de lo que pasó, y por qué fue que pasó.  Hay que ver la historia de nuestro pasado, para soñar el futuro.  Además, tenemos un plus, y es que la mayoría de nuestros próceres eran masones.  Los masones son grandes estudiosos de la simbología, y aman dejar señales ocultas.

Pero vamos a lo que nos compete, analicemos nuestros principales símbolos patrios, y empecemos con el que probablemente fue el primero: nuestra escarapela.  La escarapela se crea en 1812 por pedido de nuestro querido General Manuel Belgrano, y originalmente eran tres franjas horizontales, dos celestes, y una blanca en el centro.  Dicen que el antecedente son las cintillas que llevaban los “chisperos”, un grupo de patriotas comandados por French y Beruti, pero no hay acuerdo sobre los colores.  Se dice que eran blancas con el nombre del rey depuesto, otros que dicen que era celeste y blanca, y otros que luego de los primeros días de la revolución de mayo cambiaron a rojo.  Estos tres colores, y aquí hay un primer mensaje, eran los colores de la revolución francesa.  Según algunas corrientes, los colores celeste y blanco también podrían haber sido utilizados unos años antes, durante las invasiones inglesas, para identificar a nuestros patriotas, y también hay un relato que dice que un grupo de damas de Buenos Aires se identificaban con la escarapela de cintas cuando se entrevistaron el 19 de Mayo de 1810 con el Coronel Cornelio Saavedra.  Pero oficialmente llegamos a nuestro querido Belgrano, quien solicitó la autorización al triunvirato para utilizarla, y quizás se emocionó un poco y decidió hacer un símbolo aun mas potente, ese que nos infla el pecho a todos los argentinos: la bandera.  Si nuestra escarapela ya nos habla de independencia, de la revolución francesa, nuestra bandera patria es una explosión de mensajes.  Cuando se la juró por primera vez, el General Belgrano dijo:

 “Soldados de la Patria: En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro Excmo. Gobierno: en aquél, la batería de la Independencia, nuestras armas aumentarán las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores y la América del Sud será el templo de la Independencia, de la unión y de la libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo ¡Viva la Patria!”

El triunvirato se asustó un poco, y le mandó la orden de que la ocultara, y utilizara la española rojigualda, para no tener un enfrentamiento tan directo con la corona.  Dicen que la orden no le llegó, y el partió con el ejército del norte con la guía de nuestra bandera.  Perdonen la expresión, y permítanme un poco de romanticismo, pero elijo creer que con los huevos que tenía Belgrano (que eso nadie puede negar), no les prestó atención.

Nuestra bandera se encuentra cargada de mensajes simbólicos.  Una teoría, alejada de la leyenda del cielo y las nubes, nos habla de los colores de la familia de los Borbones, y aquí volvemos a la revolución francesa.  Los Borbones representaban la monarquía constitucional francesa, que fue un paso intermedio entre el reinado de Luis XVI y la primera república.  Pero además tiene un sol, el Sol de Mayo que hizo agregar Juan Martín de Pueyrredón, que además es un sol incaico.  Cuenta la leyenda que luego de algunas jornadas nubosas, el 25 de mayo apareció el sol, y de alguna forma dio comienzo a nuestra nueva nación, una nación libre.  Pero además representa al dios Inca Inti, que es un sol con rostro humano y color de oro, con 32 rayos, 16 flamígeros, y 16 rectos.  Manuel Belgrano estuvo totalmente de acuerdo con este agregado.

También este sol se encuentra en nuestro escudo nacional, y allí nuestra provincia tiene algo que ver.  El encargado de impulsar la creación de nuestro escudo, otro masón como todos los próceres que venimos nombrando, fue el diputado por San Luis, Agustín José Donado.  El convocó a Juan de Dios Rivera Tupac Amaru, hijo de Incas, orfebre, creador del diseño del sol.  El escudo lleva los colores de nuestra bandera, una pica por si hay que defender la patria, el gorro frigio heredado de la revolución francesa, el sol naciente, representando el nacimiento de nuestra nueva patria, los olivos representando el triunfo, y uno de los símbolos a mi parecer, mas bonitos, las manos entrelazadas en unión y libertad.

Mas adelante, hubo otro símbolo que no quiero dejar de nombrar.  La unión de nuestro país en algún momento se volvió triste, nos volvimos bipartidistas y peleadores.  Unitarios, federales; radicales, peronistas; Libertarios, progres.  Sin embargo, un prócer que no es santo de mi devoción pero que de a poco comienzo a entender al punto de emocionarme mientras escribo, fue Domingo Faustino Sarmiento.  Perseguido por los federales huyo a chile dejando aquella frase magnífica que decía “las ideas no se matan”.  Allá escribió cosas políticamente incorrectas como la de decir que la Patagonia era chilena.  Aquí hablaba de que la sangre de las montoneras solo servía para abonar la tierra.  Sin embargo, cuando llegó a la presidencia, dejó un símbolo poco conocido.  Sarmiento pinto la casa de gobierno de color rosado.  ¿Y eso?  Eso fue porque creía que ya era momento de paz.  El rojo era el color utilizado por los federales, y el blanco era el utilizado por los unitarios.  En ese simple gesto, Sarmiento quiso dejarnos su mensaje de unión.  Sarmiento fue también el que defendió la primera elección libre, el que cuidó que Nicolás Avellaneda fuese el primer presidente electo que no era militar, en aquella defensa de la democracia que se llevó la vida de gran Ivanowsky, aquí mismo, en nuestra querida Villa Mercedes, la rosa del desierto, la última ciudad de frontera en aquellas épocas.

Amiga, amigo, que llegaste hasta acá con la lectura, nuestros símbolos patrios no nos hablan de un partido, nos hablan de orgullo argentino, de independencia, de un sol que brilla para todos, sin importar la raza, el estatus social, de partido político, o lo que sea.  Todos somos iguales bajo ese mismo sol, bajo ese mismo cielo y las mismas nubes.  Nuestros símbolos nos hablan de libertad de igualdad, de fraternidad, en la misma medida equilibrada.  Que haya otra persona que piense políticamente diferente, no hace que deje de ser una hermana o un hermano de nuestra patria.  Y eso incluye también a quienes eligen nuestra patria para vivir y pagar impuestos como todos.  El argentino nace donde quiere.

¡Carajo! ¡Está bien ser distintos! ¡Está bien ser del partido que elijan! ¿Por qué eso te va a alejar de comer un asado con las personas que te quieren?  Cuando comiences a pensar en quien vas a votar este año, por mas que tengas bronca contra todo, te recomiendo que pienses en nuestros símbolos patrios, y que no sea la bronca la que lleve tu voto a la urna, sino la unión, la razón,  el amor por lo nuestro, el pensar en lo mejor para todos. Porque, ¿cómo se puede ser feliz si mis vecinos no lo son?

Es un año de elecciones, ¡Viva la patria!