
En Villa Mercedes, hay creencias populares que forman parte de la memoria colectiva y que se transmiten, muchas veces, de generación en generación. Una de ellas tiene como protagonista al Río Quinto y sostiene que su presencia tendría alguna relación con las tormentas que llegan a la ciudad.
La pregunta aparece cada vez que una tormenta parece acercarse, pero finalmente pierde intensidad, cambia su recorrido o pasa por otro sector: ¿el Río Quinto puede “cortar” las tormentas?
La explicación forma parte de una tradición oral muy arraigada entre vecinos, especialmente entre personas mayores, que durante años escucharon distintas versiones sobre el comportamiento del río y su supuesta influencia sobre los fenómenos meteorológicos.
Un mito que atraviesa generaciones
Entre las explicaciones que circulan aparece la idea de que el Río Quinto tendría una condición subterránea que generaría algún tipo de efecto sobre las tormentas. También hay quienes hablan de una supuesta “onda magnética” capaz de modificar el comportamiento de los fenómenos meteorológicos.
Estas versiones forman parte del conocimiento popular y de las experiencias que los vecinos fueron acumulando con el paso del tiempo.
A eso se suma otra historia profundamente ligada a la identidad local: la leyenda de la india Popopis, a quien una tradición atribuye la formación del Río Quinto a partir de su llanto.
Con el paso de los años, estas historias se mezclaron con la observación cotidiana del clima y dieron lugar a una pregunta que todavía aparece entre los habitantes de Villa Mercedes: ¿hay algo en el río que hace que las tormentas cambien de rumbo o pierdan fuerza?
La explicación de un meteorólogo
Para Guillermo Concha, meteorólogo de la Red de Estaciones Meteorológicas (REM), la respuesta debe buscarse en el comportamiento de la atmósfera y no en una supuesta acción magnética del río.
Durante una entrevista, explicó que para que se produzca una tormenta deben combinarse diferentes variables atmosféricas. Entre ellas mencionó el grado de saturación del aire, la presión y las condiciones que se presentan en diferentes niveles de la atmósfera.
También señaló que no alcanza con observar una nube de gran desarrollo acercándose a una determinada zona para afirmar que necesariamente producirá lluvia o granizo.
Los vientos en altura tienen un papel importante. Según explicó, cuando son muy intensos pueden llegar a “deshilachar” una nube, mientras que bajo otras condiciones pueden favorecer su desplazamiento.
El papel de las sierras
Otro de los factores mencionados por Concha tiene que ver con las sierras y el movimiento vertical del aire.
El aire caliente tiende a ascender y, al hacerlo, encuentra temperaturas más bajas. Ese contraste favorece la condensación y la formación de nubosidad.
A partir de allí intervienen distintos procesos físicos y atmosféricos que determinan cómo se desarrolla una nube, hacia dónde se desplaza y finalmente dónde y cuándo puede producirse la precipitación.
Por eso, una tormenta que parece dirigirse hacia una determinada zona puede modificar su comportamiento durante su desplazamiento.
Entonces, ¿el Río Quinto corta las tormentas?
La respuesta de Concha fue clara al separar creencias populares y explicación científica.
El meteorólogo sostuvo que el río no corta todas las tormentas y que no existe una explicación basada en una supuesta acción magnética del curso de agua.
Sin embargo, también reconoció que existen situaciones observadas empíricamente por la población que pueden alimentar este tipo de creencias.
La explicación científica, en cambio, apunta a analizar cómo se forman las nubes, qué condiciones existen en la atmósfera, cómo se comportan los vientos en altura y cuáles son las variables que determinan el desplazamiento y la precipitación.
“Hay cosas que son creencias y hay cosas que son muy empíricas”, explicó Concha durante la entrevista, antes de remarcar que el comportamiento de las tormentas debe abordarse desde los datos y las ciencias meteorológicas.
Cuando la tradición se encuentra con la ciencia
El mito del Río Quinto y las tormentas es, en definitiva, parte de una historia mucho más amplia: la manera en que las comunidades interpretan los fenómenos naturales a partir de lo que observan durante años.
En Villa Mercedes, esa interpretación se mezcla con leyendas, relatos familiares y costumbres que todavía sobreviven.
Desde salir con un cuchillo para realizar cruces en medio de una tormenta hasta atribuirle al río una capacidad para modificar el clima, las explicaciones populares siguen formando parte del imaginario de muchas familias.
La meteorología ofrece otra mirada: las tormentas no responden a un único factor, sino a una combinación de variables atmosféricas que pueden cambiar durante su desarrollo.
Y quizás allí esté lo más interesante del mito: aunque la ciencia pueda explicar por qué una tormenta pierde intensidad, cambia de dirección o deja de afectar una zona, la pregunta sobre “qué hace el Río Quinto” continúa formando parte de las historias que los vecinos de Villa Mercedes se cuentan de generación en generación.

