Murieron animales durante una jineteada en Juan Jorba y hubo un intento de ocultamiento

La denuncia apunta a maniobras para impedir una constatación periodística en el basural municipal

La muerte de animales durante un evento tradicional en la localidad de Juan Jorba derivó en una situación que hoy genera fuerte preocupación en el ámbito periodístico y social. Un intento de verificación de información terminó con un periodista y dos proteccionistas encerrados dentro del basural municipal, sin posibilidad de retirarse del lugar durante casi dos horas.

Un periodista y dos proteccionistas permanecieron retenidos durante casi dos horas

El hecho ocurrió cuando el periodista Miguel Ángel Ocampo, de FM Latina 103.9, se dirigió al basural municipal de Juan Jorba junto a dos proteccionistas, tras recibir imágenes, videos y testimonios de un vecino que alertaban sobre la presunta muerte de cuatro caballos durante una jineteada realizada en el marco de un evento local.

Al ingresar al predio con el único objetivo de constatar la información periodística, advirtieron que la tranquera del basural fue cerrada desde el exterior, quedando sin posibilidad de salida. Minutos después se hicieron presentes autoridades municipales, quienes no permitieron que el equipo se retirara del lugar, prolongando la situación por más de una hora y media.

Durante ese lapso, se presentó Carlos González, quien reconoció que dos caballos de su propiedad habrían muerto durante la jineteada, mientras el equipo periodístico continuaba retenido dentro del predio.

Recién con la llegada de personal policial se destrabó la situación y se permitió la salida del lugar. Posteriormente, se confirmó que el basural no sería propiedad privada, sino un espacio municipal, lo que refuerza el cuestionamiento sobre el procedimiento adoptado.

Desde el entorno periodístico remarcaron que el objetivo nunca fue confrontar, sino verificar cuántos animales murieron y en qué condiciones, ante una situación de alto interés público.
La denuncia presentada sostiene que se intentó impedir el acceso a la información y evitar la difusión de lo ocurrido, en un contexto donde los animales —que no tienen voz— terminan siendo las principales víctimas.

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