La discusión sobre la seguridad no se limita al ámbito político o académico, también ha polarizado a la sociedad argentina en su totalidad.
Esta discusión se ha convertido en un campo de batalla donde se enfrentan aquellos que exigen medidas más duras para combatir la delincuencia y quienes temen que estas propuestas puedan llevar al abuso de poder y la violación de derechos.
En medio de este tire y afloje de factores de poder y conveniencias, se encuentran los ciudadanos de a pie, la gente común, hoy le toca a una familia más, una víctima inocente, que para algunos analíticos de la seguridad son solo números o estadísticas, pero la realidad es que se destruyen familias, de un lado y del otro.
Escuchar los detalles del caso nos cala profundo en nuestras fibras más sensibles, pero el daño es total!! De un lado lo conocido y del otro dos menores de edad sumidos en el flagelo de la droga y de la delincuencia, y me pregunto, ganamos algo con encerrar por 20 o 30 años a un menor de 13 ?, o solo volvemos a desviar el enfoque del verdadero responsable?.
Aquí hay un solo responsable “NUNCA PUNIBLE” de la degradación humana, y es la POLITICA, la función pública depositada en manos de personajes serviles a sus propios intereses y a sus propios privilegios. He visto de primera “mano” cómo el miedo y la desesperación de ciertos funcionarios cuando saltan los fusibles sociales, y los lleva a tomar decisiones apresuradas o infructuosas, declarar situaciones extraordinarias de emergencia en seguridad, o leyes improvisadas de purga, cuando las instituciones no arrojan los resultados esperados.
Realidades estas promovidas por la misma política, como la falta de recursos y capacitación adecuada de las fuerzas de seguridad, falta de institucionalidad y decisión. De esas purgas puedo hablar y mucho, porque fui víctima del daño colateral político. Sinceramente no se si quiero un “Malevo” Ferreyra, un Savador Baratta o en contraste, ministros de seguridad que actúen desde la pulcritud de sus escritorios, jugando con alarmas y computadoras, soñando la seguridad como una materia Universitaria, llevando un mensaje equivocado de intelectualidad plasmadas en bonitos certificados, lo que puedo asegurar es que cuando las papas queman, cuando se fundan los fusibles de una sociedad ordenada, retomar la senda del bien requiere de hombres fuertes y preparados para accionar con todo el peso de la ley, y hoy lamentablemente no los tenemos.
Lo más triste es que todas las miserias humanas que los Sanluiseños estamos acostumbrados a ver solo por TV, cada vez están más cerca, están golpeando la puerta de nuestra Provincia, y seguimos mirando para otro lado como la rana en la olla, cuando este caldo nos comience a quemar, seremos espectadores en primera fila de las mafias, el crimen organizado, el sicariato y de hechos aberrantes, sigamos perdiendo tiempo!


