Todos sabemos que el consumo de alcohol genera deshidratación y, con ella, un aumento en los síntomas de la ebriedad. En ese contexto, y dentro de una serie de medidas orientadas a la prevención de accidentes y al cuidado de quienes salen por la noche, los diputados provinciales Nicolás González Ferro y Christian Gurruchaga presentaron en la Legislatura un proyecto de ley que propone garantizar el acceso libre y gratuito al agua potable en bares, boliches, restaurantes y eventos masivos en toda la provincia.
La iniciativa parte de una idea simple pero efectiva: brindar herramientas concretas para reducir riesgos. En ese sentido, el proyecto establece que todos los establecimientos que expendan bebidas alcohólicas deberán contar con puntos de hidratación visibles, señalizados y accesibles para el público.
“El objetivo es generar un impacto positivo en la salud de las personas. Cuando el cuerpo se deshidrata, naturalmente pide agua. Facilitar ese acceso es una forma concreta de cuidar”, expresó González Ferro.
El proyecto se apoya en evidencia médica que señala que el alcohol tiene un efecto diurético, acelerando la pérdida de líquidos en el organismo. Por eso, garantizar la hidratación no solo mejora el bienestar inmediato, sino que también puede reducir accidentes y situaciones de riesgo vinculadas al consumo excesivo.
Además, la propuesta se alinea con una tendencia que ya se aplica en distintas partes del país y del mundo. Provincias como Buenos Aires y Salta cuentan con normativas similares, mientras que países como Escocia y Australia avanzaron en políticas que reconocen el agua como un derecho y una herramienta de salud pública.
Entre los puntos centrales del proyecto se destacan la obligación de brindar agua gratuita en el servicio de mesa, la instalación de dispositivos de hidratación independientes de los sanitarios, la señalización clara en los locales y la capacitación del personal en primeros auxilios y en el abordaje de situaciones vinculadas al consumo.
“La idea es simple: que el agua deje de ser un bien condicionado al consumo y pase a ser un derecho garantizado, especialmente en contextos donde su acceso puede marcar una diferencia”, sostuvo Gurruchaga.
La iniciativa no solo apunta a mejorar la calidad de vida, sino también a instalar una mirada moderna sobre la nocturnidad, donde el cuidado, la prevención y la responsabilidad compartida sean parte central de la experiencia.


