Puente Quinto: cuando la música encuentra el camino de regreso

Hay bandas que nacen en un ensayo. Otras, en un escenario. Y después están las que nacen varias veces.

La historia de Puente Quinto es justamente esa: la de un proyecto que se negó a desaparecer. Porque antes de convertirse en la banda que hoy pisa escenarios con canciones propias, hubo intentos, despedidas, músicos que siguieron otros caminos y la incertidumbre de no saber si alguna vez volverían a tocar juntos.

Pero la música, cuando es verdadera, siempre encuentra la forma de regresar.

Marcos recuerda que el primer proyecto comenzó hace varios años haciendo tributos al rock nacional. Aquella formación quedó atrás, pero la necesidad de crear siguió intacta. En 2023 decidió volver a empezar, esta vez con una idea mucho más clara: dejar los covers para apostar por canciones propias. Una decisión mucho más desafiante, porque escribir lo propio implica exponerse, mostrar quién se es y aceptar que ya no hay dónde esconderse.

Así nació el Puente Quinto de hoy.

Junto a Miguel Ruiz y Marcos Sosa comenzaron a darle forma al proyecto. Faltaba, sin embargo, una voz que lograra transmitir la sensibilidad que buscaban. Pasaron varios cantantes, todos talentosos, pero ninguno terminaba de encajar.

Hasta que apareció Julieta.

Ella venía de cantar versiones de otros artistas. Nunca había sido parte de un proyecto de canciones originales. Escuchó los temas, aceptó la invitación y bastó un ensayo para que todos sintieran lo mismo: había química. Esa conexión que no se puede fabricar ni ensayar. Simplemente sucede. Desde el primer día, todo empezó a fluir con una naturalidad que sorprendió incluso a los propios integrantes.

Detrás de esa armonía hubo, como en toda banda de rock, diferencias, discusiones y egos.

Ellos mismos hablan de peleas, de desacuerdos y de aprender a construir un proyecto colectivo entendiendo que una canción deja de pertenecerle a quien la escribe cuando cada músico le aporta una parte de sí. Esa mirada transformó la banda. Ya no existen “mis canciones”. Existen las canciones de Puente Quinto.

En el medio ocurrió un hecho que cambió para siempre la vida de Marcos. Estuvo al borde de la muerte.

Lejos de alejarlo de la música, esa experiencia le cambió la manera de vivirla. Dejó de preocuparse por lo superficial y decidió animarse a mostrar composiciones que durante años habían permanecido guardadas. Canciones distintas a todo lo que había hecho antes, más íntimas, más personales, más honestas.

El resultado comenzó a verse en el primer recital.

Eligieron un escenario pequeño, casi como una prueba. No sabían qué podía pasar. Pero el lugar terminó desbordado de gente. Había público en la terraza, en la planta baja y hasta en la calle. Algunos ni siquiera pudieron entrar.

Fue la confirmación de que esas canciones ya no les pertenecían solamente a ellos. También habían encontrado un lugar en la gente.

Hoy Puente Quinto transita uno de sus momentos más prometedores.

Presentan su primer disco mientras el segundo ya está grabado. Organizaron sus redes sociales, registraron su música en las plataformas digitales, cuentan con un equipo que acompaña el proyecto y preparan nuevas Live Sessions para seguir acercando sus canciones al público.
Pero quizás el mayor logro de Puente Quinto no sea un disco ni un escenario lleno.

Es haber entendido que las mejores bandas no se construyen solamente con buenos músicos.

Se construyen con personas capaces de volver a empezar.

Y en ese regreso, encontraron mucho más que una banda: encontraron una identidad.

Ya podés disfrutar de El Fin (Live session)