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Quedó en libertad el conductor que atropelló y mató a una nena de 2 años en Villa Mercedes

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Este martes cerca de las 21. Alberto Chávez, tras ser notificado del fallo de Ucelay, se retira de la Comisaría 12ª. Foto: Luciana Iglesias para ED
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Al final del miércoles, la jueza Mirta Ucelay definía cuál sería el destino de Carlos Alberto Chávez en los próximos días, meses o quizá años. Todas las pruebas y testimonios recolectados en la última semana indicaban que, fuera cual fuera la resolución de la magistrada, el hombre de 70 años no zafaría del procesamiento por causar la muerte de Xiomara Rosales, la nena de 2 años a la que atropelló con su auto en el barrio El Criollo de Villa Mercedes la noche del domingo 29 de agosto. Lo que generaba expectativa era por qué delito sería procesado el automovilista y pasaría los días siguientes en la Penitenciaría. El fallo de la jueza seguramente profundizó la herida que arrastran los Rosales: Ucelay procesó a Chávez por matar a la pequeña en el contexto de un hecho sin intención y no con dolo, como esperaba la familia. Tampoco le dictó la prisión preventiva, ni siquiera la domiciliaría, y anoche el hombre recuperó la libertad.

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El automovilista fue procesado por “Homicidio culposo agravado por manejar en estado de ebriedad y darse a la fuga”. La jueza, además, le fijó ciertas pautas que debe seguir. Además de vivir en un radio cercano al Juzgado, deberá hacerse exámenes médicos para que se determine si tiene adicción al alcohol y, si es así, someterse a un tratamiento. Y le retirarán el carnet de conducir con la expresa prohibición de no volver a manejar un vehículo mientras esté abierta la causa.

Deberá hacerse estudios para que se determine si es alcohólico y, en ese caso, tratarse.

Entre las pruebas que Ucelay consideró se cuentan las pericias criminalísticas hechas al Fiat Palio del acusado y en la escena, por calle Francia, entre Tallaferro y Nelson; el resultado del alcotest que demostró que Chávez aquella noche conducía con 3,50 gramos de alcohol en sangre y el relato de Braiton Lucero Aguilar, tío de Xiomara, quien vio cómo la niña fue embestida y cómo el imputado huyó después de atropellarla.

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La pericia hecha por la licenciada en Criminalística, Silvia Sawczuk, confirmó que, tras impactar contra la cabeza y los hombros de la nena, el conductor no paró. El contacto se dio con el sector frontal del vehículo, del lado izquierdo. Eso hizo que la criatura cayera sobre la calzada y el Fiat siguiera la marcha sobre el cuerpo de ella, sin provocar un arrollamiento. “Es decir, el automovilista no arrolla a la víctima con ninguna rueda, sino que el cuerpo de la nena quedó debajo del auto y, ante el movimiento del coche que seguía su recorrido, la hace girar unos dos metros hasta su posición de reposo”, detalló la perito en su informe.

Lo mismo confirmó una inspección ocular que los peritos hicieron en el lugar del siniestro, en presencia de Chávez y con los detalles que él les señaló sobre lo que recordaba.

A eso se sumó lo que declaró Lucero Aguilar. El tío contó que el domingo de la tragedia, alrededor de las 20, Xiomara jugaba en la vereda de la casa de su abuela con una pelota. Él la vigilaba todo el tiempo. Cada vez que el balón se iba para la calle, él se lo devolvía para el lado de la vivienda.

Pero cuando la niña se le adelantó para ir por su cuenta a buscar el juguete a la calle, pasó lo que les cambió la vida para siempre a los Rosales. “El auto no frenó, la chocó. Él (Chávez) venía acelerando desde que entró a Francia, cuando se acercó a Xiomara”, declaró. Precisó que el conductor golpeó a su sobrina con el lado izquierdo del Palio, que el impacto se dio en el medio de la arteria y que la embestida tiró hacia adelante el cuerpo de la chiquita. “Él hizo como si no hubiera pasado nada, no frenó, no se hizo para el costado, sino que la pisó y siguió circulando a la misma velocidad a la que venía”, aseguró el testigo.

No obstante, a horas de la resolución judicial, el imputado pidió ampliar la declaración indagatoria ante Ucelay. “Quiero pedirle perdón a la familia (de Xiomara) por lo que pasó, por lo ocurrido”, fue lo primero que expresó Chávez. Y de inmediato remarcó: “Yo no la vi a la nena”.

Luego dijo que cuando notó que había chocado contra algo, se bajó de su auto para ver qué había llevado por delante y nunca pudo acercarse a la niña, porque una turba que lo acusaba de asesino empezó a golpearlo con palos y piedras. Refirió que la paliza fue tal que perdió la noción hasta de dónde estaba parado.

Para Ucelay, no cabe duda de que el hombre hizo un giro hacia la izquierda con su auto cuando marchaba por Guido, para continuar por Francia hacia el oeste. En esa calle, a la altura del 940, atropelló a la nena. La pequeña volvía de la calle hacia la vereda con una pelota en sus manos. “(Chávez) no realizó maniobra alguna para evitar lo producido, como surgiría de las pericias realizadas, atento a haberse determinado que circularía con un grado de alcohol de 3,50 gramos de alcohol en sangre, violando todo deber de cuidado”, argumentó la jueza en su resolución.

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