La Justicia de San Luis resolvió modificar la prisión preventiva del policía Matías Raúl Escudero, imputado por la agresión a Brian Arévalo, y dispuso que continúe detenido bajo la modalidad domiciliaria por 90 días. La decisión se tomó este miércoles en una audiencia realizada en el subsuelo de Tribunales.
El juez de Garantías N°3, Marcos Flores Leyes, definió que el efectivo —quien llevaba 11 días alojado en el Servicio Penitenciario Provincial— cumpla la medida en su vivienda del barrio Los Caldenes del Oeste. Además, mantuvo las restricciones de contacto con la víctima y con los demás policías involucrados en el procedimiento ocurrido el 9 de abril en la peatonal Mendoza, en la ciudad de San Luis.
Escudero está imputado por “lesiones graves agravadas por la calidad de funcionario público, en concurso ideal con abuso de autoridad y apremios ilegales”, en una causa que investiga un episodio de presunta violencia institucional en el barrio 292.
Posturas enfrentadas y decisión intermedia
El fallo se ubicó en un punto intermedio entre las partes. La defensa, a cargo de los abogados Hugo Scarso y Gabriel Varela, había solicitado la liberación o una domiciliaria breve. En cambio, la fiscal de Instrucción Débora Roy Gitto y la querella —integrada por Nedo Gómez y Cristóbal Ibáñez— pidieron que continuara detenido en el penal por riesgo de entorpecimiento de la investigación.
Tras la audiencia, Scarso calificó la resolución como una “solución salomónica” y confirmó que avanzarán con una recusación contra la fiscal por supuesta “pérdida de objetividad”.
Durante el debate, la defensa centró su estrategia en cuestionar la proporcionalidad del accionar policial. Sostuvo que Escudero actuó dentro del marco legal y que el golpe que reconoce haber dado fue en respuesta a una agresión previa.
“Si el ordenamiento jurídico ampara la conducta, no hay delito”, planteó Varela, quien también negó la existencia de dolo.
Desde la Fiscalía, en cambio, se sostuvo que el accionar fue desproporcionado. Roy Gitto afirmó que no se trató de un solo golpe, sino de varios, y remarcó que la víctima no representaba un peligro real.
Lesiones graves y acusación de violencia institucional
Según la investigación, Brian Arévalo sufrió fractura de tabique nasal y del piso de la órbita ocular, además de múltiples hematomas y escoriaciones, por lo que debió ser intervenido quirúrgicamente.
En ese contexto, la querella calificó el caso como un hecho de violencia institucional. “La misión de la Policía es responder a la ciudadanía, no actuar de esta manera”, sostuvo Gómez, quien además advirtió sobre posibles maniobras de encubrimiento dentro de la fuerza.
La declaración del imputado
Uno de los momentos centrales de la audiencia fue la declaración de Escudero, quien aseguró que el procedimiento se originó por el robo de una bicicleta y que actuaron ante una actitud agresiva de Arévalo.
El policía reconoció haber dado “un golpe de puño”, pero afirmó que fue en un contexto de defensa tras recibir un codazo. “Soy un ser humano también”, expresó, y cuestionó la magnitud de las lesiones atribuidas.
Además, denunció irregularidades en el proceso y sostuvo que su detención le provocó un daño personal y familiar. “Me arruinaron la vida. Me destrozaron”, afirmó.
La Fiscalía insistió en que existe riesgo de entorpecimiento, dado que el imputado es policía en actividad y podría influir sobre testigos. La defensa, por su parte, descartó esa posibilidad y remarcó su arraigo familiar.
El caso ya había generado repercusión pública cuando la esposa de Escudero —también integrante de la fuerza— se encadenó frente a Tribunales para exigir su liberación, denunciando irregularidades en la causa.


